<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Marx | Alberto Buscato</title>
	<atom:link href="https://albertobuscato.com/category/diario-filosofico/marx/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://albertobuscato.com</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Wed, 27 Oct 2021 18:04:02 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=6.9</generator>
	<item>
		<title>Marx (XIII): Comunismo</title>
		<link>https://albertobuscato.com/2021/05/31/marx-xiii-comunismo/</link>
					<comments>https://albertobuscato.com/2021/05/31/marx-xiii-comunismo/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[albertobuscato]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 31 May 2021 12:38:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario filosófico]]></category>
		<category><![CDATA[Marx]]></category>
		<category><![CDATA[capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[comunismo]]></category>
		<category><![CDATA[diez puntos]]></category>
		<category><![CDATA[filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[fundamentos del comunismo]]></category>
		<category><![CDATA[manifiesto]]></category>
		<category><![CDATA[marx]]></category>
		<category><![CDATA[marxismo]]></category>
		<category><![CDATA[materialismo histórico]]></category>
		<category><![CDATA[movimiento]]></category>
		<category><![CDATA[político]]></category>
		<category><![CDATA[propuestas]]></category>
		<category><![CDATA[social]]></category>
		<category><![CDATA[uníos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://albertobuscato.com/?p=4341</guid>

					<description><![CDATA[«El capital ha pasado a controlar todos los fenómenos de la vida moderna, incluyendo las relaciones internacionales, las dinámicas de desarrollo histórico y hasta la propia vida de sus individuos, oprimiendo principalmente al proletariado, pero también a la clase dominante: la burguesía. Sin embargo, de las propias dinámicas del sistema de producción capitalista surgen las causas de su propia extinción: las crisis cíclicas y el hartazgo del proletariado, que terminarán con este sistema para volver a la cooperatividad del trabajo y establecer la igualdad entre seres humanos. Aquí surge el comunismo, de la extrema situación en la que se encuentran los trabajadores en las fábricas, incluyendo mujeres (que antes no trabajaban en ellas) y niños, que se veían obligados a realizar jornadas laborales de más de 16 horas con muy malas condiciones de trabajo, que llegaban a acortar notablemente sus vidas».]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">       El capital ha pasado a controlar todos los fenómenos de la vida moderna, incluyendo las relaciones internacionales, las dinámicas de desarrollo histórico y hasta la propia vida de sus individuos, <a href="https://albertobuscato.com/marx-xi-consecuencias-del-capital/">oprimiendo principalmente al proletariado</a>, pero también a la clase dominante: la burguesía. Sin embargo, de las propias dinámicas del sistema de producción capitalista surgen las causas de su propia extinción: <a href="https://albertobuscato.com/marx-xii-crisis-del-capital/">las crisis cíclicas</a> y el hartazgo del proletariado, que terminarán con este sistema para volver a la cooperatividad del trabajo y establecer la igualdad entre seres humanos. Aquí surge el comunismo, de la <a href="https://albertobuscato.com/marx-vii-generacion-de-la-plusvalia/">extrema situación en la que se encuentran los trabajadores en las fábricas</a>, incluyendo mujeres (que antes no trabajaban en ellas) y niños, que se veían obligados a realizar jornadas laborales de más de 16 horas con muy malas condiciones de trabajo, que llegaban a acortar notablemente sus vidas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">       El comunismo se levanta como un movimiento político, social y filosófico que busca defender los intereses del proletariado, únicamente por ser esta su clase más desfavorecida y mayoritaria. Y la causa principal y primigenia de su existencia como clase y su separación radical frente a la burguesía es la existencia de la propiedad privada burguesa, en base a la cual se produce la explotación de trabajadores que, al no tener dicha propiedad privada original, no tienen otra opción que malvenderse (lo que se agraba tras el éxodo rural a las ciudades y la centralización de los trabajadores) para sobrevivir. Por eso la reclama principal del comunismo es «la supresión de la propiedad privada» (MK), es decir, «la revolución comunista es la ruptura radical con los comportamientos de propiedad transmitidos» (MK), en favor del trabajo que uno mismo ha producido, de los productos que uno puede crear, frente a la riqueza de la burguesía basada en el trabajo y la explotación del proletariado: «Nosotros solo queremos abolir el carácter miserable de esta apropiación, según la cual los trabajadores solo viven para aumentar el capital» (MK). Por eso no se plantea la eliminación de toda propiedad privada, sino únicamente las grandes riquezas de la burguesía: «Lo que el comunismo señala no es la abolición de la propiedad en general, sino de la propiedad burguesa» (MK), porque esta es «la expresión última y más acabada de la generación y apropiación de los productos, que reside en la oposición de clases, en la explotación de unos por otros» (MK).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">       Esta es la base de la <a href="https://albertobuscato.com/mar-ii-la-sociedad-burguesa/">lucha de clases</a>, que ha sido una constante propia de la naturaleza de las sociedades humanas, ha establecido siempre el gobierno de las minorías y sus propios intereses, pero la revolución del proletariado es un movimiento de las mayorías para el servicio de las mayorías. Los fundamentos de esta lucha están contenidos en el comunismo, construido sobre una una filosofía, es decir, sobre un sustento teórico, fruto del análisis de la situación del siglo XIX, pero no busca la mera reflexión abstracta, sino que se le exige ser efectivo. Así, la «filosofía del futuro» que Hegel consideraba un sinsentido (pues la filosofía debía ser el sistema que explicase el desarrollo –pasado– del espíritu) toma el papel principal en Marx en la creación del comunismo: «El comunismo no es para nosotros un <em>régimen</em> que deba ser establecido, un <em>ideal</em>, al cual la realidad tenga que acercarse. Llamamos comunismo al movimiento <em>real</em> que eliminará el régimen actual» (DI). No busca, por lo tanto, establecer una nueva lucha de clases para continuar con el enfrentamiento entre opresores y oprimidos, sino que busca eliminar las diferencias de clase de manera definitiva, ya que el comunismo defiende la comunidad como realidad humana superior, frente a la individualidad. Y esta comunidad debe extenderse a la totalidad de la humanidad, de tal manera que la revolución comunista hará que «convertir de manera exhaustiva la historia en historia mundial» (DI). La heteronomía, que ha sido el principio de ordenamiento de la historia, quedaría eliminada al establecer el reinado de la razón.</span></p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify; padding-left: 40px;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">      «El comunismo se diferencia de todos los movimientos anteriores en que transforma el fundamento de todos los comportamientos de producción y distribución anteriores y trata todas las premisas naturales por primera vez con la conciencia de ser creadas por personas anteriores, cuya naturalidad desnuda y somete al poder de los individuos unidos» (DI).</span></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">       Y para ello, Marx y Engels proponen una serie de medidas concretas, que deberían favorecer la igualdad entre clases, eliminando los derechos de herencia, las propiedades privadas de base, el control privado de medios de transporte y de producción o estableciendo la necesidad de una educación igualitaria que permita las mismas oportunidades para todos los ciudadanos:</span></p>
<blockquote>
<p style="padding-left: 40px;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">«1. Expropiación de la propiedad inmueble y el uso de la renta del suelo para los gastos públicos.</span></p>
<p style="padding-left: 40px;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">2. Impuestos progresivos más fuertes.</span></p>
<p style="padding-left: 40px;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">3. Derogación del derecho de sucesión.</span></p>
<p style="padding-left: 40px;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">4. Confiscación de las propiedades de todos los emigrantes y rebeldes.</span></p>
<p style="padding-left: 40px;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">5. Centralización del crédito en las manos del Estado a través de un banco nacional con capital público y monopolio exclusivo.</span></p>
<p style="padding-left: 40px;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">6. Centralización de los transportes en las manos del estado.</span></p>
<p style="padding-left: 40px;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">7. Aumento de las fábricas nacionales, instrumentos de producción, cultivo y mejora de las propiedades rurales a través de un plan comunitario.</span></p>
<p style="padding-left: 40px;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">8. Exigencias laborales iguales para todos, establecimiento de un ejército industrial, en especial para la agricultura.</span></p>
<p style="padding-left: 40px;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">9. Unificación del funcionamiento de la agricultura y la industria, fomento de la supresión gradual de la diferencia entre ámbito rural y urbano.</span></p>
<p style="padding-left: 40px;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">10. Educación pública y gratuita para todos los niños. Retirada del trabajo infantil en las fábricas en su forma actual. Unificación de la crianza con la producción material, etcétera» (MK).<a href="#_ftn18" name="_ftnref18"></a></span></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">       Estas son las propuestas y reclamas fundacionales del comunismo, y el motor que desarrollará esta revolución comunista es el propio proletariado, que no solo es una clase oprimida, sino, quizás fruto de su opresión, una clase comprometida a nivel internacional con las miserias de todos los seres humanos oprimidos, y que tiene la fuerza para producir una revolución que culmine con la emancipación de la humanidad, con la liberación de las necesidades impuestas por el sistema de producción capitalista:</span></p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify; padding-left: 40px;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">      «En la formación de una clase con <em>cadenas radicales</em>, una clase de sociedad burguesa, que no sea ninguna clase de sociedad burguesa, un estamento, que sea la eliminación de todos los estamentos, una esfera, cuyo carácter universal posea un padecer universal y donde no se exijan ningún <em>derecho especial</em>, porque no habrá ningún <em>agravio espacial</em>, sino el <em>agravio </em>en sí mismo será eliminado, donde no se tengan títulos históricos, sino solo humanos, que no lleve a las consecuencias a partir de una contradicción sesgada, sino que remita a las premisas del ser del Estado alemán a partir de cualquier contrariedad, una esfera, finalmente, que no se pueda emancipar sin emancipar todas las demás esferas de la sociedad, que, con una palabra, la pérdida total de la persona es, pero también la ganancia total de una persona. La resolución de la sociedad como un estrato particular es el <em>proletariado</em>» (KH).</span></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">       De esta manera se conseguiría «una asociación en la cual el libre desarrollo de cada uno sea la condición para el libre desarrollo de todos» (MK). Quedaría eliminado así el régimen de trabajo de la sociedad burguesa, con su explotación y concentración infinita del capital, que es la principal causa de opresión del hombre moderno. Por eso la revolución comunista busca «<em>la supresión del trabajo</em>» (DI)</span></p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify; padding-left: 40px;"><span style="font-size: 14.0pt;">       «los comunistas apoyan en todas partes el movimiento revolucionario contra las situaciones sociales y políticas vigentes. […] Los comunistas trabajan finalmente en todas partes para la unión y comunicación de los partidos democráticos de todos los países. […] Ellos declaran abiertamente que su meta solo puede ser alcanzada con la subversión violenta de todos los órdenes sociales anteriores.</span></p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 40px;"><span style="font-size: 14.0pt;">       Tiemblen las clases dominantes ante una revolución comunista. El proletariado no tiene más que perder que sus cadenas. Tienen el mundo por ganar.</span></p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 40px;"><span style="font-size: 14.0pt;"><em>       Proletarios de todas las naciones, ¡uníos!</em>» (MK).</span></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify; padding-left: 40px;"><a style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;" href="#_ftn26" name="_ftnref26"></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right;"><span style="font-size: 14pt;">Puedes leer todas las entradas sobre Marx en <a href="https://albertobuscato.com/category/diario-filosofico/marx/">este enlace</a>.</span></p>
<p><a href="https://albertobuscato.com/mar-ii-la-sociedad-burguesa/#_ftnref1" name="_ftn1"></a><a href="https://albertobuscato.com/mar-ii-la-sociedad-burguesa/#_ftnref33" name="_ftn33"></a>Citas</p>
<p>DI: Marx und Engels. Die deutsche Ideologie.</p>
<p>KH: Marx. Zur Kritik der Hegelschen Rechtsphilosophie. Einleitung.</p>
<p>K-libro.sección.capítulo: Karl Marx. Das Kapital: Kritik der politischen Ökonomie.</p>
<p>MK: Karl Marx und Friedrich Engels. Manifest der kommunistischen Partei. 1848.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://albertobuscato.com/2021/05/31/marx-xiii-comunismo/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Marx (XII): Crisis del capital</title>
		<link>https://albertobuscato.com/2021/05/23/marx-xii-crisis-del-capital/</link>
					<comments>https://albertobuscato.com/2021/05/23/marx-xii-crisis-del-capital/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[albertobuscato]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 23 May 2021 08:34:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos y textos]]></category>
		<category><![CDATA[Diario filosófico]]></category>
		<category><![CDATA[Marx]]></category>
		<category><![CDATA[beneficio]]></category>
		<category><![CDATA[capital]]></category>
		<category><![CDATA[capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[capitalista]]></category>
		<category><![CDATA[ciclos]]></category>
		<category><![CDATA[competencia]]></category>
		<category><![CDATA[concurrencia]]></category>
		<category><![CDATA[consecuencias]]></category>
		<category><![CDATA[crisis]]></category>
		<category><![CDATA[disminución]]></category>
		<category><![CDATA[ley]]></category>
		<category><![CDATA[ley de la caída del ratio de beneficio]]></category>
		<category><![CDATA[límites]]></category>
		<category><![CDATA[marx]]></category>
		<category><![CDATA[proletariado]]></category>
		<category><![CDATA[ratio]]></category>
		<category><![CDATA[ratio de beneficio]]></category>
		<category><![CDATA[sistema de producción capitalista]]></category>
		<category><![CDATA[valor]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://albertobuscato.com/?p=4332</guid>

					<description><![CDATA[«Entonces, el resultado que tenemos después de cada crisis es un proletariado empobrecido, una serie de capitalistas pequeños y "trabajadores independientes" cuyos negocios quiebran, y unos grandes capitalistas cuyos que no solo sobreviven, sino que se benefician de esta situación, al disponer de mano de obra más barata y al apropiarse del mercado que antes ocupaban los pequeños capitalistas y trabajadores independientes. Así, el capital consigue su objetivo principal: concentrarse y expandirse. O, mejor dicho, continúa desarrollándo su dinámica interna. La crisis, por lo tanto, se produce en el seno del sistema de producción capitalista, pero no es una crisis de dicho sistema. No es el capital el que está en peligro, pues este sigue concentrándose en cada vez menos manos (que es la esencia de su funcionamiento), sino la sociedad en la que se desarrolla este sistema».]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">       Algunas consecuencias del capital ocurren al margen de los periodos de crisis (como <a href="https://albertobuscato.com/marx-xi-consecuencias-del-capital/">el éxodo rural, la sobrepoblación o la concurrencia</a>). No obstante, dentro del sistema de producción capitalista se suceden las crisis como resoluciones de las contradicciones internas del capital: «Las crisis son únicamente momentos de solución violenta de las contradicciones existentes, erupciones violentas que reestablecen el equilibrio perturbado momentáneamente» (K-3.3.15). De hecho, estas son constantes en el capitalismo, aunque entre ellas pueda haber ciertos periodos de prosperidad relativa: «aquella relativa prosperidad de la clase trabajadora es permitida solo momentáneamente, y siempre solo como la antesala de una crisis» (K-2.3.20). Y es que el desarrollo del sistema de producción capitalista «debe ser constantemente superado mediante crisis» (K-3.3.15).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">      Una de las causas principales de las crisis económicas es la caída del ratio de beneficio, que sucede porque a medida que aumenta el capital en manos de un capitalista, este invierte más y más en métodos de producción (como maquinaria, instalaciones, nuevas tecnologías…). En un principio, por cada trabajador contratado (digamos, por una libra o un dólar) el capitalista podía ganar una unidad de dinero (digamos, otra libra u otrao dólar). No obstante, a partir de cierto número de trabajadores, si quiere seguir aumentando su producción, no bastará con contratar más personas, sino que necesitará alquilar otro taller o montar otra fábrica. Así, el beneficio que obtenga de los nuevos trabajadores contratados será una libra por cada uno, menos lo que haya costado contruir el taller. Hay, por lo tanto, que invertir más dinero para ganar lo mismo que antes por unidad invertida: «siempre es necesaria una cantidad de capital mayor para emplear la misma o una cantidad mayor de fuerza de trabajo» (K-3-3.13). Es decir, la necesidad de gastar más en instalaciones que en fuerza de trabajo produce una disminución del ratio de beneficio:</span></p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify; padding-left: 40px;"><span style="font-size: 14pt;">      «Esto crea con la relativa reducción progresiva del capital variable frente al constante, un compuesto orgánico mayor de capital total, cuya consecuencia inmediata es, que el ratio de plusvalía en un grado de explotación del trabajo equivalente o mayor se expresa en un ratio de beneficio general que decae constantemente» (K-3.3.13).</span></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">       Otra tendencia del capitalista es invertir en métodos de producción para aumentar la productividad con menos trabajadores. Si una <a href="https://albertobuscato.com/marx-ix-alienacion-y-maquinaria/">nueva máquina</a> y su operario pueden sustituir a diez trabajadores (es decir, producir las mismas mercancías), el capitalista disminuye los costes variables (los invertidos para comprar fuerza de trabajo). No obstante, también disminuye la <a href="https://albertobuscato.com/marx-vii-generacion-de-la-plusvalia/">plusvalía</a> que se obtiene por mercancía, ya que estas tienen mucho menos trabajo introducido por unidad, por lo que su precio cae. Antes un trabajador tardaba una hora en coser un pantalón, y el capitalista le pagaba media hora como salario y se llevaba otra media hora como plusvalía, pues la mercancía se vendía por el equivalente a una hora de trabajo. Ahora la máquina produce un pantalón en cinco minutos, por lo que la plusvalía que se obtiene son solo dos minutos y medio: se da la «reducción de la cantidad de fuerza de trabajo (número de trabajadores), que son principalmente usados para poner en movimiento un capital dado» (K-3.3.15). El trabajador produce más, pero las mercancías se venden más baratas, por lo que disminuye el «ratio de plusvalía», lo que se gana por cada mercancía producida o por cada unidad monetaria invertida. En definitiva, a pesar de la reducción de costes, la bajada de los precios de la mercancías produce la disminución del ratio de beneficio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">       Esta ley recibe el nombre de «la ley de la caída del ratio de beneficio» (K-3.3.13), que dice que «cualquier cantidad concreta del capital social medio, por ejemplo, dado un capital de 100, se encarna una parte siempre mayor del mismo en medios de trabajo y una parte cada vez menor del mismo en trabajo vivo» (K-3.3.13). Y es una dinámica interna del capital, «<em>una expresión propia del sistema de producción capitalista</em>» (K-3.3.13), que a este le sobreviene sin necesidad de actuación externa, de voluntad individual de ciertos líderes ni de lucha contra otro sistema.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">       Desde el punto de vista de los trabajadores, esto trae duras consecuencias. La inversión en métodos de producción, y no en fuerza de trabajo, da lugar al despido de la mayoría de trabajadores, pues su producción se puede desarrollar a través de maquinaria o nuevas tecnologías. Esta masa de trabajadores excluídos pasan inmediatamente a los peores sectores de pobreza. Y, además, disminuye su «fuerza de consumo», lo que es determinante para el propio capital, porque este requiere no solo la explotación de la fuerza de trabajo para formar mercancías, sino la venta de estas, que es la realización efectiva del cobro de la plusvalía (el capitalista no quiere para nada las mercancías producidas, quiere venderlas).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">       Pero no solo los trabajadores sufren las consecuencias de la crisis. También los pequeños y medianos capitalistas, cuyos negocios no pueden sobrevivir a una crisis económica producida por una caída del consumo. La <a href="https://albertobuscato.com/marx-xi-consecuencias-del-capital/">concurrencia</a> entre ellos se vuelve más dura, y solo salen adelante los capitalistas más poderosos, que arrasan con los más pequeños y con los trabajadores independientes, ocupando sus mercados y concentrando el capital en sus manos: «la caída del ratio de beneficio acelera de nuevo la concentración el capital y su centralización a través de la desposesión de los pequeños capitalistas, a través de la expropiación de los últimos restos de los productores independientes, de los cuales todavía queda algo por expropiar» (K-3.3.15).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">       Hay por lo tanto varias tendencias contrapuestas intrínsecas al sistema de producción capitalista, la que lleva al capital a aumentar los beneficios aumentando la producción y la que lleva a disminuir el rango de beneficios disminuyendo los precios y obligando a aumentar la inversión: «por un lado en una tendencia a la caída progresiva del ratio de beneficio y, por otro lado, en el crecimiento continuado de la masa absoluta de la plusvalía o el beneficio apropiado» (K-3.3.13).</span></p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify; padding-left: 40px;"><span style="font-size: 14pt;">      «La contradicción, expresada en términos generales, consiste en que el método de producción capitalista engloba una tendencia al desarrollo absoluto de las fuerzas de producción, al margen de los comportamientos sociales, que se dan en el seno de esta producción capitalista, mientras que por otro lado tiene como meta el mantenimiento del valor del capital existente y su revalorización en grado máximo» (K-3.3.15).</span></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">       No obstante, lo que disminuye es únicamente dicho «ratio de beneficio», pero la cantidad de trabajadores y el beneficio absoluto obtenido de ellos puede aumentar: «La cantidad de trabajadores usados por el capitalista, así como la cantidad de trabajo que él pone en movimiento, y por lo tanto la cantidad absoluta de plusvalía por él succionada, así como la masa del trabajo excedente y el beneficio por él producido también <em>pueden</em> crecer y aumentar progresivamente, a pesar de la caída del ratio de beneficio» (K-3.3.13). Aunque el capitalista tenga que gastar dinero en montar una nueva fábrica, y gane 0.7 libras por cada nuevo trabajador contratado, en lugar de una libra por trabajador que ganaba al principio, puede contratar a cien trabajadores más (frente a los, pongamos, veinte trabajadores que cabían en el primer taller). De esta manera, el capitalista ahora está ganando 20 libras con los trabajadores del antiguo taller y 700 con los del nuevo. Esto ocurre paralelamente a la inversión en métodos de producción, por lo que estos 700 trabajadores pueden ser sustituidos por 70 máquinas y sus respectivos operarios, que producirán un beneficio que permitirá al capitalista abrir una tercera y una cuarta fábrica y contratar a nuevos trabajadores que serán despedidos al invertir en nuevos métodos de producción. Así, las crisis son cíclicas. También paralelamente se produce la concentración poblacional y la sobrepoblación, por lo que en cada repetición las condiciones sociales de los trabajadores empeoran.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">       Por lo tanto, la «masa de beneficio» aumenta, así como el número de trabajadores y su respectiva plusvalía.  De esta manera, el capitalista acaba ganando más dinero que antes: «un capitalista que dispone de un gran capital hace una masa mayor de beneficio que un capitalista pequeño que tiene un gran beneficio aparente» (K-3.3.13). De hecho: «Con el desarrollo del proceso que se expresa en la caída del ratio de beneficio, la masa del trabajo excedente así producido crece inmensamente» (K-3.3.15). Y, sobre todo, el capital se concentra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">       Entonces, el resultado que tenemos después de cada crisis es un proletariado empobrecido, una serie de capitalistas pequeños y «trabajadores independientes» cuyos negocios quiebran, y unos grandes capitalistas que no solo sobreviven, sino que se benefician de esta situación, al disponer de mano de obra más barata (pues los trabajadores venden su fuerza de trabajo por menos dinero, debido a la necesidad que sufren) y al apropiarse del mercado que antes ocupaban los pequeños capitalistas y trabajadores independientes. Así, el capital consigue su objetivo principal: concentrarse y expandirse. O, mejor dicho, continúa desarrollándo su dinámica interna. La crisis, por lo tanto, se produce en el sistema de producción capitalista, pero no es una crisis de dicho sistema. No es el capital el que está en peligro, pues este sigue acumulándose en cada vez menos manos (que es la esencia de su funcionamiento), sino la sociedad en la que se desarrolla este sistema. Esta queda afectada por la dinámica del capital, pero no afecta a la naturaleza y finalidad del propio sistema. La crisis se da en el seno del sistema de producción capitalista, pero no es una crisis de dicho sistema.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">       Estas crisis son la consecuencia negativa del sistema de producción capitalista. Sin embargo, este tiene su función en el desarrollo de la sociedad, tiene un valor que aportar al mundo, desarrollando métodos eficientes de producción y distribución de todo tipo de mercancías a nivel mundial: «el método de producción capitalista es un medio histórico para desarrollar una fuerza productiva material y un respectivo mercado mundial» (K-3.3.15). Esto tiene una importancia fundamental para la humanidad, permitiendo desarrollar al máximo las capacidades productivas de la sociedad humana (lo que se ve claramente en la pandemia del COVID-19, donde es necesario producir y distribuir miles de millones de vacunas por todo el mundo): «Su misión histórica es el despliegue dinámico en progresión geométrica y sin miramientos de la productividad del trabajo humano» (K-3.3.15), lo cual no solo, si no que es un momento esencial del desarrollo de las sociedades humanas. Constituye, por lo tanto, una época fundamental de la historia de la humanidad en la que se produce la superación técnica de todas las anteriores:</span></p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify; padding-left: 40px;"><span style="font-size: 14pt;">      «la producción capitalista de mercancías se convierte en una forma de explotación que marca una época, que en el desarrollo social ulterior a través de la organización del proceso de trabajo y en el enorme aprendizaje de la técnica se transforma en una gran estructura económica de la sociedad que culmina sin parangón todas las épocas anteriores» (K-2.1.1).</span></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">       No obstante, también tiene sus límites: «no es una época del desarrollo absoluta, sino histórica, una época del desarrollo de las condiciones materiales de producción y los respectivos métodos de producción» (K-3.3.15). Sin ellos, la sociedad queda reducida a su faceta productiva, la cual arrasa con la cultura de los pueblos, con las disciplinas más excelsas del espíritu humano y, especialmente, con la vida de la práctica totalidad de los seres humanos. Es, por lo tanto una etapa necesaria de la evolución humana, que hay que pasar, pero que también hay que dejar atrás. O, al menos, limitarla. Y de hecho, el sistema de producción capitalista, tiene sus límites establecidos por sus propias dinámicas internas: «la producción capitalista crea su propia negación con la necesidad de un proceso natural» (K-1.7.24); «el <em>verdadero límite</em> de la producción capitalista es <em>el capital mismo</em>» (K-3.3.15) que lo eliminarán para volver a la cooperatividad de la propiedad: «allí se trataba de la expropiación de la masa del pueblo a través de unos pocos usurpadores, aquí se trata de la expropiación de unos propios usurpadores a través de la masa del pueblo» (K-1.7.24). Las clases concretas creadas por el sistema de producción capitalista, así como la creación de crisis sociales cíclicas, serán las causas de su propia destrucción, pues esta ocurrirá de la mano del proletariado y será la revolución comunista.</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="font-size: 14pt;">Puedes continuar leyendo <a href="https://albertobuscato.com/marx-xiii-comunismo/">Marx (XIII): Comunismo</a>.</span></p>
<p>Citas</p>
<p>K-libro.sección.capítulo: Karl Marx. Das Kapital: Kritik der politischen Ökonomie.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://albertobuscato.com/2021/05/23/marx-xii-crisis-del-capital/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Marx (XI): Consecuencias del capital</title>
		<link>https://albertobuscato.com/2021/05/19/marx-xi-consecuencias-del-capital/</link>
					<comments>https://albertobuscato.com/2021/05/19/marx-xi-consecuencias-del-capital/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[albertobuscato]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 19 May 2021 12:44:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos y textos]]></category>
		<category><![CDATA[Diario filosófico]]></category>
		<category><![CDATA[Marx]]></category>
		<category><![CDATA[capital]]></category>
		<category><![CDATA[competencia]]></category>
		<category><![CDATA[concurrencia]]></category>
		<category><![CDATA[consecuencias]]></category>
		<category><![CDATA[éxodo rural]]></category>
		<category><![CDATA[marx]]></category>
		<category><![CDATA[sistema de producción]]></category>
		<category><![CDATA[sobrepoblación]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://albertobuscato.com/?p=4325</guid>

					<description><![CDATA[«El proceso de centralización y expansión del capital es cada vez mayor, pero no se corresponde con un bienestar social: "el capital puede aquí crecer hasta una cantidad inmensa en unas manos, porque allí se ha despojado de muchas manos individuales". De hecho, esta concentración del capital ni siquiera tiene por qué producir un aumento de la riqueza: «el tamaño de los capitales individuales puede crecer a través de la centralización en pocas manos, sin que crezca su suma social. Es únicamente una división diferente de los capitales individuales. Y cuanto más centralizado esté el dinero, más capacidad tienen los grandes capitalistas para centralizar más y más dinero en sus manos, de tal manera que "la centralización acelera y aumenta de esta manera los efectos de la acumulación". Esto trae consecuencias en toda la sociedad, especialmente para los trabajadores, pero también para los capitalistas».]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><b>       </b>El proceso de centralización y expansión del capital es cada vez mayor, pero no se corresponde con un bienestar social: «el capital puede aquí crecer hasta una cantidad inmensa en unas manos, porque allí se ha despojado de muchas manos individuales» (K-1.7.23). De hecho, esta concentración del capital ni siquiera tiene por qué producir un aumento de la riqueza total«el tamaño de los capitales individuales puede crecer a través de la centralización en pocas manos, sin que crezca su suma social. Es únicamente una división diferente de los capitales individuales» (K-2.3. 18). Y cuanto más centralizado esté el dinero, más capacidad tienen los grandes capitalistas para centralizar más y más dinero en sus manos, de tal manera que «la centralización acelera y aumenta de esta manera los efectos de la acumulación» (K-1.7.23). Esto trae consecuencias en toda la sociedad, especialmente para los trabajadores, pero también para los capitalistas.</span></p>
<p style="text-align: center;"><span style="font-size: 18pt;"><strong>Éxodo rural</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><b>       </b>Las sociedades tienen su trabajo dividido en grandes sectores (agricultura, industria…), siendo la diferencia entre «lo urbano y lo rural» la más importante en la historia de la humanidad: «se puede decir que la historia económica al completo de la sociedad se resume en el movimiento de esta contrariedad» (K-1.4.12). Sin embargo, la llegada de la industria produce una eliminación total de la vida en el campo, un despoblamiento rural y un éxodo masivo hacia las ciudades. Los campesinos se ven arrastrados a las ciudades: «Una parte de la población rural se encuentra impelida a transformarse en proletario de las ciudades o las manufacturas» (K-1.7.23), y los capitalistas siempre pueden tirar de los que se quedan en el campo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><b>       </b>Así se consigue concentrar la mano de obra, lo que al aumentar la oferta de trabajadores disminuye su valor. También se desarrollan todo tipo de medios de transporte e instalaciones para poder acumular a los trabajadores, de tal manera que estos «constituye un ejército de reserva industrial disponible, que pertenece tan absolutamente al capital, como si este los hubiera criado a su propio coste» (K-1.7.23). Además, cuanto mayor es la demanda de trabajadores (incluyendo los no cualificados, los menores y las mujeres –que no trabajaban anteriormente en la industria–), mayor la presión que estos sienten para trabajar y sobretrabajar, a la par que se reducen los salarios, llevando a los trabajadores al límite de la pobreza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><b>       </b>Todo esto son claras consecuencias para los trabajadores. Los que se encuentran en régimen irregular sufren una situación de necesidad tal que se les puede oprimir al máximo: «les caracterizan la máxima jornada laboral y el mínimo salario» (K-1.7.23). Estos forman «la esfera del pauperismo» (K-1.7.23), grupos personas incapaces de trabajar; huérfanos e hijos de pobres; y, por último, pobres y parados. Bajo ellos está el «proletariado lumpen», que son los «vagabundos, criminales, prostitutas» (K-1.7.23). La generación de estas clases es «esta es la ley absoluta y general de la acumulación del capital» (K-1.7.23), de tal manera que «la acumulación del capital causa una acumulación de la pobreza, quejas laborales, esclavitud, ignorancia, brutalización y degradación moral en el polo opuestos, es decir, en el lugar de la clase que produce su propio producto como capital» (K-1.7.23).</span></p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify; padding-left: 40px;"><span style="font-size: 14pt;"><b>       </b>«La primera etapa de esta adaptación [entre la acumulación del capital y el aumento de la población] es la creación de una sobrepoblación o un ejército de reserva industrial, y la última palabra es la miseria siempre creciente del estrato activo del ejército de trabajadores y el peso muerto del pauperismo» (K-1.7.23).</span></p>
</blockquote>
<p style="text-align: center;"><span style="font-size: 18pt;"><strong>La sobrepoblación</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><b>       </b>Cuando todos estos elementos están desarrollados al completo, incluyendo la concentración de los trabajadores en las ciudades, el capital se encuentra otro límite natural: la población, «la creación de plusvalía no encuentra […] otro límite que la población de trabajadores» (K-3.3.15). El consumo por parte de los humanos tiene un límite (llega un momento en el que no puedes comer más, ni beber más, ni ponerte toda la ropa que adquieres). En este momento el capital «promueve la sobreproducción, la especulación, la crisis y el el capital excedente junto a una población excedente» (K-3.3.15). Pero no es un límite que no pueda subsanar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><b>       </b>Para continuar aumentando la producción y el consumo, se da lugar a una «sobrepoblación», ya que el crecimiento del capital es tan brutal, que ni siquiera la evolución natural de la población le es suficiente: «A la producción capitalista no le es suficiente en absoluto con la cantidad de fuerza de trabajo disponible que el crecimiento natural de la población dispone» (K-1.7.23). Esto se potencia de manera cultural y social, por ejemplo, favoreciendo los matrimonios tempranos y la promesa del beneficio económico que se obtiene del trabajo infantil (de los hijos), lo cual es fundamental en muchas ocasiones para la supervivencia en una ciudad masificada: «esta necesidad social se liberará a través de los matrimonios tempranos, consecuencia necesaria del comportamiento del cual viven los trabajadores de la gran industria, y con la prima que establece la explotación del trabajo infantil en su producción» (K-1.7.23).</span></p>
<p style="text-align: center;"><span style="font-size: 18pt;"><strong>Concurrencia</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><b>       </b>Aunque los trabajadores sufran la peor parte del desarrollo del capital, no son los únicos que son arrasados por este, pues una vez el capital está suficientemente desarrollado (habiendo creado el sistema de crédito), la concurrencia se vuelve feroz. Esta es la lucha que se da entre los capitalistas ya establecidos por la apropiación de mercados controlados por otros. Esta concurrencia acaba con muchos de ellos, especialmente los pequeños capitalistas, que pasan a formar parte del proletariado: «acaba con el hundimiento de muchos capitalistas pequeños, cuyo capital en parte en las manos de los vencedores y en parte desaparece» (K-1.7.23).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><b>       </b>Así, ni siquiera los capitalistas pueden estar tranquilos en este tipo de producción. Se ven obligados a crecer constantemente, no pueden acomodarse con un cierto nivel de producción, pues de hacerlo serán devorados por otros capitalistas que continuaron expandiendo el capital y que consiguen muchos más medios que el capitalista acomodado (y, por ejemplo, mejores sistemas de producción, por lo que producen mejores mercancías con mayor rapidez y menos costes). Tampoco podrían tomar (si quisieran) la decisión de mejorar las condiciones de sus trabajadores, de subirles el sueldo o reducirles las jornadas laborales, pues entonces el capitalista que decida no hacer eso producirá mercancías más baratas y producirá la quiebra del primer capitalista. La concurrencia es una herramienta del capital para forzar a los capitalistas a expandir el propio capital a costa de sus trabajadores.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><b>       </b>La única opción que le queda al capitalista es continuar aumentando y expandiendo el capital, y hacerlo más que cualquiera de los otros capitalistas. Se establece el esquema de de matar o morir, la ley de la selva, de la cual nadie puede escapar. Solo pueden sobrevivir aquellos que sean los mejores jugando con estas reglas: «cuando los grandes capitalistas se hacen espacio en los mercados, los pequeños son desalojados, como [ocurre] en tiempos de crisis» (K-3.3.13). Todos se ven obligados a participar en este proceso, [&#8230; pues] «el efecto del mecanismo social del cual él es únicamente un elemento más […] la ley del método de producción capitalista es una ley impuesta desde fuera. Le obliga a expandir su capital para mantenerlo» (K-1.5.22). Y, aun así, al final el capital acabará con la mayoría de ellos para centralizarse en menos manos. El sistema de producción capitalista solo beneficia, al final, a una persona que conseguiría (idealmente) acumular todo el dinero en su poder. Mientras se llega a esa situación, puede haber capitalistas que consigan mantenerse durante toda su vida dentro de esta clase, porque el desarrollo del capital es más lento que la vida humana. Pero el final es claro para todos. Excepto para uno.</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="font-size: 14pt;">Puedes continuar leyendo <a href="https://albertobuscato.com/marx-xii-crisis-del-capital/">las crisis del capital</a>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;">Citas</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;">K-libro.sección.capítulo: Karl Marx. Das Kapital: Kritik der politischen Ökonomie.</span></p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"></a></p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://albertobuscato.com/2021/05/19/marx-xi-consecuencias-del-capital/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Marx (X): Sistema de crédito y especulación</title>
		<link>https://albertobuscato.com/2021/05/16/marx-x-sistema-de-credito-y-especulacion/</link>
					<comments>https://albertobuscato.com/2021/05/16/marx-x-sistema-de-credito-y-especulacion/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[albertobuscato]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 16 May 2021 09:43:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos y textos]]></category>
		<category><![CDATA[Diario filosófico]]></category>
		<category><![CDATA[Marx]]></category>
		<category><![CDATA[capital]]></category>
		<category><![CDATA[crédito]]></category>
		<category><![CDATA[deuda]]></category>
		<category><![CDATA[especulación]]></category>
		<category><![CDATA[internacionalización]]></category>
		<category><![CDATA[marx]]></category>
		<category><![CDATA[origen]]></category>
		<category><![CDATA[sistema de crédito]]></category>
		<category><![CDATA[sistema de producción capitalista]]></category>
		<category><![CDATA[sistema fiscal]]></category>
		<category><![CDATA[surgimiento]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://albertobuscato.com/?p=4318</guid>

					<description><![CDATA[«Las grandes acumulaciones de dinero permiten que individuos particulares lleven a cabo grandes inversiones, apareciendo simultáneamente el "sistema de crédito". Aparecen entonces los "acreedores" y los "deudores", siendo la existencia de estos últimos la causa del hundimiento de determinados estamentos sociales en la antigüedad. Estos se caracterizan por obtener una mercancía antes de pagarla, quedando mientras tanto con una deuda que hace que su objetivo inmediato sea obtener dinero (como sea) para pagarla. Surge entonces la especulación, una estrategia económica con tanta fuerza como peligro, pues si bien consigue que el capitalista desarrolle proyectos muy superiores a su capacidad real, deja a toda la empresa a merced de las crisis».]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">     Los productos que requieren un mayor «tiempo de trabajo»</span><span style="font-size: 14pt;">, es decir, que requieren mucho tiempo para producirse, como los barcos, los canales o las carreteras, requieren una inversión inicial mayor, pues hay que pagar a los jornaleros durante mucho tiempo antes de ver los resultados, por lo que al principio no se desarrollan por los capitalistas, sino por Estados o comunidades: «En las etapas no desarrolladas de la producción capitalista las empresas que requieren largos periodos de trabajo, así como grandes inversiones de capital durante largo tiempo, es decir, cuando únicamente son ejecutables por grandes inversores, son levadas a cabo o bien de manera no capitalizada, como las calles, canales, etcétera, por comunidades o Estados» (K-2.2.12).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">     Sin embargo, las grandes <a href="https://albertobuscato.com/marx-iv-el-valor-de-uso-y-el-dinero/">acumulaciones de dinero</a>, o la «formación de la riqueza», permiten que individuos particulares lleven a cabo estas inversiones, apareciendo simultáneamente el «sistema de crédito»: «lo que en sus inicios era clandestino, una ayuda modesta de la acumulación […] pero pronto se vuelve una nueva y temible arma en la lucha de competencia, y acaba transformándose en un mecanismo social monstruoso para la centralización del capital» (K-1.7.32). También surge el sistema fiscal, como una necesidad del primero: «Simultáneo al desarrollo de la producción capitalista se desarrolla el sistema de crédito. El capital económico que el capitalista no puede usar todavía en su propio negocio, es usado por otro, del cual obtiene interés» (K-2.2.17). Ahora el dinero se acumula en bancos como inversiones, en «bonos del Estado» o en acciones:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">     De esta manera, la riqueza no se acumula como dinero, sino como capital, es decir, es productiva, aunque sea en las manos de otro capitalista (el banquero): «Con el desarrollo del carácter del crédito, cuyo desarrollo va necesariamente paralelo a la gran industria y a la producción capitalista, actúa el dinero no como riqueza, sino como capital, pero no en las manos de su propietario, sino en las de otros capitalistas, para los cuales queda disponible» (K-2.2.8). Con esto, el capital consigue «la capacidad de excederlo en veinte o cincuenta veces» (K-2.2.12) lo cual pasa a formar parte estructural de toda empresa: «Sin la estructura especulativa al máximo nivel no se puede avanzar hoy en día en ninguna empresa» (K-2.2.12).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">     Con el surgimiento del sistema de crédito aparecen los «acreedores» y los «deudores», siendo la existencia de estos últimos la causa del hundimiento de determinados estamentos sociales en la antigüedad. Estos se caracterizan por obtener una mercancía antes de pagarla, quedando mientras tanto con una deuda que hace que su objetivo inmediato sea obtener dinero (como sea) para pagarla. En <a href="https://albertobuscato.com/marx-vi-circulacion-y-produccion/">el esquema de circulación</a> M-D-M’, realizan primero el D-M’, sin D, para hacer un M’-D’ que les permita obtener el D para saldar su deuda, o para consumirse directamente: «El dinero del crédito surge inmediatamente de la función del dinero como método de pago, en el cual los reconocimientos de deuda para las mercancías vendidas circulan de nuevo como traspaso de la exigencia de deuda» (K-1.1.3). Surge entonces la especulación, una estrategia económica con tanta fuerza como peligro, pues si bien consigue que el capitalista desarrolle proyectos muy superiores a su capacidad real, deja a toda la empresa a merced de las crisis.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">     Pronto comienzan a endeudarse también los Estados, con lo que el sistema de crédito se internacionaliza: «Con las deudas públicas surge un sistema de crédito internacional» (K-1.7.42). Y esta deuda recae sobre los trabajdores, pues produce que los impuestos suban necesariamente, aunque no lo hagan de manera directa. De hecho, el pedir un préstamo le permite al Estado usar dinero sin necesidad de subir los impuestos inmediatamente, pero a costa de que estos se tengan que subir más tarde, para pagar no solamente el crédito, sino los intereses. Así se pueden poner naciones enteras a trabajar para ciertos capitalistas, los dueños de estos sistemas de crédito (como los bancos), trabajo que se suma, aunque indirectamente, al trabajador, que, después de su jornada laboral, compra con su salario mínimo una mercancía para consumir sobre la cual tiene que pagar un sobrecoste para financiar la deuda del Estado y los intereses del sistema de crédito.</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="font-size: 14pt;">Puedes continuar leyendo <a href="https://albertobuscato.com/marx-xi-consecuencias-del-capital/">Marx (XI): Consecuencias del capital</a>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;">Citas</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;">K-libro.sección.capítulo: Karl Marx. Das Kapital: Kritik der politischen Ökonomie.</span></p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://albertobuscato.com/2021/05/16/marx-x-sistema-de-credito-y-especulacion/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Marx (IX): Alienación y maquinaria</title>
		<link>https://albertobuscato.com/2021/05/11/marx-ix-alienacion-y-maquinaria/</link>
					<comments>https://albertobuscato.com/2021/05/11/marx-ix-alienacion-y-maquinaria/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[albertobuscato]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 11 May 2021 12:42:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos y textos]]></category>
		<category><![CDATA[Diario filosófico]]></category>
		<category><![CDATA[Marx]]></category>
		<category><![CDATA[alienación]]></category>
		<category><![CDATA[cadena]]></category>
		<category><![CDATA[cadena de montaje]]></category>
		<category><![CDATA[capital]]></category>
		<category><![CDATA[capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[industria]]></category>
		<category><![CDATA[inserción]]></category>
		<category><![CDATA[manufactura]]></category>
		<category><![CDATA[maquinaria]]></category>
		<category><![CDATA[marx]]></category>
		<category><![CDATA[producción]]></category>
		<category><![CDATA[proletariado]]></category>
		<category><![CDATA[trabajador]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://albertobuscato.com/?p=4302</guid>

					<description><![CDATA[«Limitar al trabajador a una única función sencilla y repetitiva produce un alienamiento total. El trabajador ya no puede identificarse con su trabajo, pues no se reconoce en el objeto creado. De hecho, "el trabajador parcial no produce ninguna mercancía". Él no crea un traje, solo corta un trozo de tela, solo gira la rueca que hila el algodón. Durante doce, dieciséis o veinte horas, se dedica a poner un tornillo cualquiera (uno de muchos) en una parte cualquiera del producto final. Y al día siguiente igual. Durante años. Décadas. Su labor queda completamente reducida a una función con la que no puede identificarse, toda su individualidad queda integrada en un mecanismo mayor del que forma parte, la capacidad de realización es nula, igual que el estímulo. Así, el trabajador deja de controlar el proceso de producción para pasar a estar controlado por él».]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><span style="font-size: 18pt;"><em><span style="font-family: 'times new roman', times;"><strong>La alienación</strong></span></em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times;">       En una sociedad gremial, un grupo de personas aprenden un oficio y trabajan para dar lugar a una mercancía determinada. Además de la habilidad técnica y el arte de este tipo de producción manual, los trabajadores gremiales elaboraban la mercancía desde el principio hasta el final: una vez comprados el algodón y las herramientas, ellas mismas lo limpiaban, lo suavizaban, lo hilaban, lo teñían, diseñaban los patrones, tejían una prenda, la confeccionaban, la bordaban… Creaban un traje a partir de una semilla o un saco de algodón. O unos zapatos o cualquier mercancía. El caso es que el artesano podía observar su creación, reconocerse en ella, y sentirse creador de una mercancía que supliría las necesidades de sus vecinos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times;">       Esto no ocurre en la «manufactura», donde surge de la división del trabajo, que se origina inicialmente por causas naturales, en régimen de «cooperación simple», donde distintos «trabajadores manuales» trabajan en una misma zona, dedicándose a pequeñas actividades, aumentando así la producción. Y es que cuando un trabajador tiene que realizar distintas tareas, pierde tiempo cambiando de una a otra (tanto físico como mental), por lo que limitarlo a una sola función aumenta la productividad. Este trabajo continua siendo artesano, sin embargo, con el paso del tiempo, cada trabajador «pierde poco a poco con la costumbre, también la facultad de realizar su obra en toda su extensión» (K-1.4.12). Es decir, el zapatero que antaño sabía realizar un zapato desde cero, tras llevar años especializado en la realización de una sola operación de todo el proceso de producción (como dar forma a la suela) acaba perdiendo la capacidad de hacer un zapato en su totalidad. Se vuelve dependiente del proceso completo, dejando de ser un maestro artesano para ser un miembro más (reemplazable) de la cadena de montaje.</span></p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify; padding-left: 40px;"><span style="font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times;">      «La división del trabajo de las manufacturas subsume la autoridad incondicional del capitalista sobre las personas, que constituyen meros eslabones de un mecanismo completo que le pertenece; la división social del trabajo contrapone productores de mercancías independientes, que no reconocen ninguna otra autoridad que la competencia» (K-1.4.12).</span></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times;">       También se puede establecer una manufactura de manera artificial, dividiendo conscientemente a los trabajadores para aumentar su productividad: «mientras que un fabricante de agujas allí lleva a cabo una serie de, quizás, veinte operaciones una detrás de otra, realizan aquí casi veinte trabajadores en paralelo, cada uno de los cuales realiza una de las veinte operaciones, que, por lo tanto, están muy separados de la experiencia, aislados y llevadas a cabo por trabajadores individuales» (K-1.4.12).<a href="#_ftn6" name="_ftnref6"></a> Todo orientado al mismo resultado: la elaboración de «un mecanismo de producción cuyos órganos son personas» (K-1.4.12).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times;">       Sin embargo, limitar al trabajador a una única función sencilla y repetitiva produce un alienamiento total. El trabajador ya no puede identificarse con su trabajo, pues no se reconoce en el objeto creado. De hecho, «el trabajador parcial no produce ninguna mercancía» (K-1.4.12). Él no crea un traje, solo corta un trozo de tela, solo gira la rueca que hila el algodón. Durante doce, dieciséis o veinte horas, se dedica a poner un tornillo cualquiera (uno de muchos) en una parte cualquiera del producto final. Y al día siguiente igual. Durante años. Décadas. Su labor queda completamente reducida a una función con la que no puede identificarse, toda su individualidad queda integrada en un mecanismo mayor del que forma parte, la capacidad de realización es nula, igual que el estímulo: «la continuidad del trabajo constante destruye la elasticidad y fuerza motriz del espíritu vivo, que en el cambio de actividad encuentra su esparcimiento y estímulo» (K-1.4.12).<a href="#_ftn12" name="_ftnref12"></a> Así, el trabajador deja de controlar el proceso de producción para pasar a estar controlado por él: «Mientras que el proceso de trabajo sea puramente individual, unificando el mismo trabajador todas las funciones […] se controla a sí mismo. Posteriormente pasa a ser controlado» (K-1.5.14).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times;">       Las cadenas de montaje aumentan la productividad, pero destruyen todo interés por el trabajo, así como la destreza y los conocimientos de los trabajadores, produciendo una «desvalorización de la fuerza de trabajo», que no solo se produce a nivel espiritual, sino económico, lo que se nota en la reducción del sueldo ya que, entre otras cosas, no hay que pagar el «proceso de aprendizaje» que el trabajador antes tenía que realizar o había realizado por su cuenta. Se divide al individuo, reduciéndolo a un trabajo manual y destruyendo, con ello, su individualidad: «las partes específicas del trabajo no se dividen únicamente entre distintos individuos, sino también el individuo mismo es dividido en el impulso automático de una parte del trabajo» (K-1.4.12).</span></p>
<p style="text-align: center;"><span style="font-size: 18pt;"><em><span style="font-family: 'times new roman', times;"><strong>La introducción de la maquinaria</strong></span></em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times;">       El deseo del capital de que un trabajador trabaje día y noche, sin pérdida de eficiencia en una única tarea sencilla y repetitiva se ve realiado con el desarrollo y la introducción de las máquinas en el proceso de producción industrial, como «móvil perpetuo». De hecho, estas triunfan por su alta capacidad para producir y los beneficios que ello conlleva en un inicio: «este primer periodo, donde las máquinas por primera vez conquistan su círculo de influencia, es decisivamente importante debido al extraordinario beneficio que ayudan a producir» (K-1.4.13). <a href="#_ftn18" name="_ftnref18"></a>Pero también tienen consecuencias para los trabajadores, pues si las herramientas son usadas por los hombres, las máquinas son movidas por otras fuerzas, con lo que se consigue </span><span style="font-size: 14.0pt;">«la sustitución de la fuerza personal por las fuerzas de la naturaleza y la rutina adquirida por la experiencia es cosificada por la utilización consciente de la ciencia de la naturaleza» (K-1.4.13).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times;">       Es la introducción de las máquinas en las fábricas lo que produce la preocupación de los capitalistas por la introducción de las mujeres (y de los niños) al trabajo, ya que </span><span style="font-size: 14.0pt;">«en cuanto la maquinaria hizo prescindible la fuerza muscular, se convirtieron en un medio para la utilización de trabajadores sin fuerza muscular o cuyo desarrollo corporal estaba inmaduro. ¡El trabajo de mujeres y niños fue la primera palabra de la utilización capitalista de la maquinaria!» (K-1.4.13).</span><span style="font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times;"><a href="#_ftn22" name="_ftnref22"></a> Estamos hablando de trabajos industriales, que no desarrollan espiritualmente a la persona, ni la empoderan ni la realizan, por lo que las personas trabajaban en las fábricas por necesidad (y, en un principio, la fuerza bruta de los hombres les hacía más válidos para el capitalista). Ahora pueden ser las mujeres tan efectivas como los hombres, y también los niños, pues el trabajo consiste en mover una máquina (lo cual requiere poca fuerza) durante horas: </span><span style="font-size: 14.0pt;">«El burgués ve en la mujer un mero instrumento de producción» (MK).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times;">       Además, las precarias condiciones de trabajo (incluyendo los salarios) hacía que varios miembros de una familia se vieran obligados a trabajar para mantener una economía familiar. Así pasan a incorporarse familias enteras al trabajo, dando lugar al «tiempo de trabajo necesario para una familia trabajadora», de tal manera que el valor del trabajo de un individuo pasa a repartirse por toda la familia: </span><span style="font-size: 14.0pt;">«en tanto que la maquinaria arroja a todos los miembros de una familia trabajadora al mercado de trabajo, divide el valor de la fuerza de trabajo de un hombre en el de toda su familia. Así, se deprecia la fuerza de trabajo» (K-1.4.13).</span><span style="font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times;"><a href="#_ftn26" name="_ftnref26"></a> Esto permite que los salarios bajen más todavía y que, a pesar de que trabaje toda la familia, la economía familiar esté tan maltrecha como cuando trabajaba un solo miembro de la familia. Por no hablar de que sobre las mujeres seguía cargando los cuidados de la casa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times;">       Además, la introducción de las máquinas no produce una liberación o una relajación del trabajo, sino al contrario. En primer lugar, se aumentan las jornadas laborales y la intensidad del trabajo para rentabilizar las máquinas lo máximo posible antes de que el paso del tiempo las estropee y antes de que salgan nuevas máquinas que la dejen obsoleta. Por otro lado, se introduce la presencia de máquinas que, con la ayuda de un solo operario (que puede controlar varias de ellas) producen tanto como decenas de hombres sin máquinas: «una pequeña cantidad de trabajo es suficiente para poner en movimiento una gran cantidad de maquinaria y materias primas» (K-1.7.23).<a href="#_ftn28" name="_ftnref28"></a> Esto hace que sobren trabajadores, por lo que estos se ven despedidos, y los que conservan su trabajo se ven presionados por el aumento en la oferta de trabajadores: «una sobrepoblación de trabajadores que deben dejarse guiar por las leyes del capital» (K-1.4.13).<a href="#_ftn30" name="_ftnref30"></a> Así, las máquinas, que deberían de aliviar el trabajo del hombre, se convierten en un medio más de opresión de los trabajadores en manos de los capitalistas: «el medio más poderoso para la reducción del tiempo de trabajo se transforma en el medio infalible para convertir todo el tiempo de vida del trabajador y su familia en tiempo de trabajo disponible para el aprovechamiento del capital» (K-1.4.13). Por eso pasan a darse diversos movimientos de los trabajadores contra las máquinas, que llegan a destruirlas para defender así sus puestos de trabajo: «una cantidad de trabajadores existentes, que de hecho pasan a ser sustituidos o suplantados por la maquinaria» (K-1.4.13).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times;">       Esto produce una sensación similar al alienamiento, pues el hombre pasa a ser un mero servidor de la máquina. Mientras que en los gremios y manufacturas eran los hombres quienes llevaban a cabo el trabajo haciendo uso de las herramientas necesarias, en la fábrica estos pasan a ser únicamente medios de reparación y control de las máquinas: </span><span style="font-size: 14.0pt;">«las máquinas no han liberado al trabajador del trabajo, sino han vaciado su trabajo de contenido» (K-1.4.13).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times;">       No obstante, téngase en cuenta que la industria también difundió la tecnología como realización de la ciencia moderna, ya que favoreció que se enseñasen y aprendiesen las artesanías que antes estaban rodeadas de misterio y recluidas a las familias que las practicaban: «que hasta el siglo XVIII los diferentes ámbitos profesionales se llamaban misterios, en cuya oscuridad solo podía ahondar el iniciado empírica o profesionalmente. La gran industria desgarra este velo […] crea la ciencia moderna de la tecnología» (K-1.4.13). De ahí surgen las «escuelas politécnicas y agronómicas».</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="font-size: 14pt;">Puedes continuar leyendo <a href="https://albertobuscato.com/marx-x-sistema-de-credito-y-especulacion/">Marx (X): Sistema de crédito y especulación</a>.</span></p>
<p>Citas</p>
<p>K-libro.sección.capítulo: Karl Marx. Das Kapital: Kritik der politischen Ökonomie.</p>
<p style="text-align: justify;">MK: Karl Marx und Friedrich Engels. Manifest der kommunistischen Partei. Proletarier und Kommunisten. 1848.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://albertobuscato.com/2021/05/11/marx-ix-alienacion-y-maquinaria/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Marx (VIII): El salario mínimo</title>
		<link>https://albertobuscato.com/2021/05/08/marx-viii-el-salario-minimo/</link>
					<comments>https://albertobuscato.com/2021/05/08/marx-viii-el-salario-minimo/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[albertobuscato]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 08 May 2021 08:13:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos y textos]]></category>
		<category><![CDATA[Diario filosófico]]></category>
		<category><![CDATA[Marx]]></category>
		<category><![CDATA[capital]]></category>
		<category><![CDATA[capitalista]]></category>
		<category><![CDATA[exposición]]></category>
		<category><![CDATA[historia]]></category>
		<category><![CDATA[marx]]></category>
		<category><![CDATA[materialismo histórico]]></category>
		<category><![CDATA[resumen]]></category>
		<category><![CDATA[salario]]></category>
		<category><![CDATA[salario mínimo]]></category>
		<category><![CDATA[sistema]]></category>
		<category><![CDATA[trabajo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://albertobuscato.com/?p=4291</guid>

					<description><![CDATA[«Para aumentar la plusvalía (y mantener las clases sociales que sustentan el sistema de producción capitalista), el salario de los trabajadores es exclusivamente lo que necesitan para su propia subsistencia "y ni un átomo mayor", es decir, lo estrictamente necesario para el mantenimiento de las condiciones biológicas que mantienen al trabajador con vida y con ciertas capacidades necesarias para desempeñar su función: "la suma de los medios de subsistencia debe ser suficiente para mantener al individuo, en tanto que trabajador, en sus condiciones de vida normales". Con otras palabras: "El valor de la fuerza de trabajo está determinada por el valor de los víveres necesarios habituales del trabajador medio". Y, dada la mortalidad natural del trabajador, hay que tener en cuenta los medios necesarios para el sustento y desarrollo de su progenie, que serán quienes le reemplacen (idealmente), incluyendo la educación que les hará aptos para el trabajo».]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">       Para aumentar la plusvalía (y mantener las clases sociales que sustentan el sistema de producción capitalista), el salario de los trabajadores es exclusivamente lo que necesitan para su propia subsistencia «y ni un átomo mayor» (K-2.1.4), es decir, lo estrictamente necesario para el mantenimiento de las condiciones biológicas que mantienen al trabajador con vida y con ciertas capacidades necesarias para desempeñar su función: «la suma de los medios de subsistencia debe ser suficiente para mantener al individuo, en tanto que trabajador, en sus condiciones de vida normales» (K-1.2.4). Con otras palabras: «El valor de la fuerza de trabajo está determinada por el valor de los víveres necesarios habituales del trabajador medio» (K-1.5.15). Y, dada la mortalidad natural del trabajador, hay que tener en cuenta los medios necesarios para el sustento y desarrollo de su progenie, que serán quienes le reemplacen (idealmente), incluyendo la educación que les hará aptos para el trabajo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">       Este es el único límite que tiene la reducción del salario del trabajador, ya que estos son la condición de posibilidad de la concentración del capital: «Si los trabajadores pudieran vivir del aire, se comprarían gratuitamente» (K-1.7.21). Este salario se calcula teniendo en cuenta los medios de subsistencia que se requieren todos los días, los que se reemplazan cada semana o cada mes o cada estación, etcétera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">       Darle al trabajador un salario mínimo para mantener su integridad biológica permite que, por un lado, nunca pueda acumular capital y, por lo tanto, que no sea un posible rival futuro para los capitalistas. Pero, además, permite que estos capitalistas recuperen el dinero que gastan en los propios trabajadores a través del suministro de las mercancías necesarias que estos necesitan comprar y consumir. Es decir, si bien el capitalista paga a los trabajadores, es otro capitalista el que les vende las mercancías que estos necesitan para vivir. Y, en ocasiones, puede ser incluso el mismo, como cuando se ofrece al trabajador un servicio de lavandería que necesita para ir a trabajar, o un ordenador con las funciones que el trabajo requiere, o se pone una cafetería cerca de la fábrica o en el edificio de oficinas. Esto ha llegado hasta el punto de crear viviendas para los trabajadores bajo el mismo arrendatario que es dueño de la fábrica, de tal manera que este pueda imponer el régimen de vida de los primeros, como en los fabricantes de patrones de algodón de la «Fábrica de patrones de algodón de Lowell y Laurence Mills»:</span></p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify; padding-left: 40px;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">      «Las residencias para las mujeres de la fábrica pertenecen a la empresa dueña de la fábrica; las superioras de estas casas están al servicio de esta sociedad, que les prescribe reglas de conducta: ninguna muchacha debe llegar a casa después de las diez de la noche. Pero la guinda del pastel: una policía especial de la sociedad patrulla el vecindario, para evitar las infracciones de este reglamento interior. A partir de las diez de la noche no se permite a ninguna chica ni entrar ni salir. Ninguna chica debe hospedarse en otro lugar que no pertenezca a la sociedad, a las cuales cada casa aporta 10 dólares semanales. Aquí vemos al consumidor racional en toda su gloria» (K-2.3.21).</span></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">       Los trabajadores, por lo tanto, deben gastar todo su salario en bienes de consumo básicos, de tal manera que se mantenga el orden social que sustenta este sistema de producción: «Todo lo que la clase trabajadora compra es igual a la suma del salario del trabajador, e iguala la suma del capital variable adelantado por toda la clase capitalista» (K-2.2.17). Por lo tanto, estos no son propietarios del dinero que ganan igual que los instrumentos y la maquinaria del capitalista no tiene propiedades, aunque reciban agua y carbón para seguir funcionando. Algunos defensores del capitalismo, como Herr Drummond, en Washington, parecen plantear que: «largas horas de trabajo aparecen como el secreto del procedimiento racional y sano, que elevan la situación de los trabajadores a través de la mejora de sus facultades espirituales y morales, y que deben hacer de él un consumidor racional» (K-2.3.21). Así el trabajador pasa a formar parte, de una segunda forma, del ciclo de producción capitalista, ahora como consumidor:</span></p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify; padding-left: 40px;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">      «el trabajador se ha conservado como fuerza de trabajo para el capitalista I, y para mantenerse así, debe siempre repetir de nuevo el proceso F(M) – D – M. Su salario se traduce en medios de consumición, que él gasta como beneficios» (K-2.3.20).</span></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">       No obstante, ni la generación de la plusvalía ni el cálculo del salario del trabajador se presentan de manera tan obscena y explícita como en realidad son. El «trabajo asalariado» [<em>Lohnarbeit</em>] esconde esta fórmula de tal manera que, a diferencia del esclavo o del siervo, se hace imperceptible la diferencia entre el trabajo pagado y el no pagado. El esclavo sabe que todo su trabajo es para su dueño y que únicamente cuando procura su propio alimento está haciendo algo por sí mismo. El jornalero no es consciente de esta diferencia: «La forma del trabajo asalariado elimina cualquier huella de la división de la jornada laboral en trabajo y excedente, en trabajo pagado y no pagado» (K-1.6.17). El sistema de producción capitalista camufla su funcionamiento para que sus individuos lo acepten sin ser conscientes de él, a diferencia de los estamentos sociales de la antigüedad, que estaban muy marcados. Sin embargo, ambos tienen las mismas ataduras: «El esclavo romano estaba atado por cadenas a su propietario, el jornalero lo está por hilos invisibles» (K-1.7.21).</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="font-size: 14pt;">Puedes continuar leyendo <a href="https://albertobuscato.com/marx-ix-alienacion-y-maquinaria/">Marx (IX): Alienación y maquinaria</a>.</span></p>
<p>Citas</p>
<p>K-libro.sección.capítulo: Karl Marx. Das Kapital: Kritik der politischen Ökonomie.</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"></a></p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://albertobuscato.com/2021/05/08/marx-viii-el-salario-minimo/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Marx (VII): Generación de la plusvalía</title>
		<link>https://albertobuscato.com/2021/05/04/marx-vii-generacion-de-la-plusvalia/</link>
					<comments>https://albertobuscato.com/2021/05/04/marx-vii-generacion-de-la-plusvalia/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[albertobuscato]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 04 May 2021 12:58:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos y textos]]></category>
		<category><![CDATA[Diario filosófico]]></category>
		<category><![CDATA[Marx]]></category>
		<category><![CDATA[capital]]></category>
		<category><![CDATA[capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[capitalista]]></category>
		<category><![CDATA[filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[generación]]></category>
		<category><![CDATA[historia]]></category>
		<category><![CDATA[marx]]></category>
		<category><![CDATA[materialismo histórico]]></category>
		<category><![CDATA[plusvalía]]></category>
		<category><![CDATA[resumen]]></category>
		<category><![CDATA[sistema de producción]]></category>
		<category><![CDATA[trabajador]]></category>
		<category><![CDATA[trabajo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://albertobuscato.com/?p=4285</guid>

					<description><![CDATA[«Una vez establecidos el sistema de producción y la circulación de mercancías, surge el sistema de producción capitalista. No obstante, si el capitalista vende una mercancía por lo que le cuesta comprar las materias primas, más las herramientas de trabajo, más la totalidad del valor que el trabajador introduce en cada mercancía a través de su trabajo, el beneficio sería exactamente cero: "el valor de la fuerza del trabajo y el valor que introduce durante su proceso de trabajo son dos cantidades diferentes". Por lo tanto, para que el capital pueda acumularse en las manos del capitalista, debe pagar al trabajador menos de lo que este produce: "El secreto de la revalorización propia del capital se resuelve en la disponibilidad de una cierta cantidad de trabajo externo no pagado"».]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">       Una vez establecidos el <a href="https://albertobuscato.com/marx-vi-circulacion-y-produccion/">sistema de producción y la circulación de mercancías</a>, surge el sistema de producción capitalista. No obstante, si el capitalista vende una mercancía por lo que le cuesta comprar las materias primas, más las herramientas de trabajo, más la totalidad del valor que el trabajador introduce en cada mercancía a través de su trabajo, el beneficio sería exactamente cero: «el valor de la fuerza del trabajo y el valor que introduce durante su proceso de trabajo son dos cantidades diferentes» (K-1.3.5). Por lo tanto, para que el capital pueda acumularse en las manos del capitalista, debe pagar al trabajador menos de lo que este produce: «El secreto de la revalorización propia del capital se resuelve en la disponibilidad de una cierta cantidad de trabajo externo no pagado» (K-1.5.16).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">       Es decir, es necesario que el trabajador trabaje unas horas para obtener lo que necesita para vivir un día, lo que constituye el «trabajo necesario», pero puede seguir trabajando, dando lugar a la «plusvalía». Con casos concretos, Marx muestra que en ocasiones el trabajador dedica casi cuatro horas a su sustento y seis horas para beneficio del capitalista. En resumen, en el mejor de los casos «el trabajador trabajó la mitad del día para sí y la otra para el capitalista» (K-1.3.7). Si un agricultor independiente produce lo necesario para su consumo trabajando durante seis horas, en un jornalero es contratado para trabajar doce horas, pagándole exáctamente lo que necesita para vivir (es decir, lo producido en seis horas).</span></p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify; padding-left: 40px;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">      «currar más allá del trabajo necesario le cuesta [al trabajador] trabajo, gasto de fuerza de trabajo, pero no le aporta ningún valor a él. Él forma plusvalía, que sonríe al capitalista con el estímulo de la creación de la nada» (K-1.3.7).</span></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">       Este proceso es la base del sistema de producción capitalista, no la producción de mercancías: «La producción capitalista no es únicamente la producción de mercancías, es esencialmente la producción de plusvalía» (K-1.5.14), hasta el punto de que la obtención de la plusvalía, a costa de cualquier cosa, es la motivación principal del capital en este estadio: «El capital tiene sin embargo una única pulsión vital, el impulso a revalorizarse, a crear plusvalía, a succionar con sus partes constantes los métodos de producción, la masa mayor posible de excedente de trabajo» (K-1.3.8).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">       Así, la riqueza del capitalista está fundamentada en su totalidad en el trabajo de sus jornaleros, ya que las tareas que él puede llevar a cabo de organización de sus trabajadores no es trabajo productivo, y tampoco es necesario que él mismo las realice (pues a partir de cierto umbral, también se pueden encargar a otros trabajadores). El capitalista, en tanto que capitalista, es un núcleo de organización del trabajo externo (producido por otros) para el aumento del capital, pero él mismo no trabaja (si lo hace, es en tanto que trabajador de su propia empresa): </span><span style="font-size: 14.0pt;">«la plusvalía capitalista. Desde el principio no contiene ni un átomo de valor que no provenga del trabajo externo no pagado» (K-1.7.22).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">       El «trabajo necesario» es una cantidad determinada, a partir de la cual todo es «sobretrabajo» o «trabajo no pagado», por lo tanto, alargar la jornada laboral aumenta la cantidad de sobretrabajo producido. En las sociedades gremiales, se trabajaba mientras había luz, tampoco había una capacidad real de iluminar un recinto, y coser bajo la luz de una antorcha no era realmente efectivo. Tampoco necesario. Los trabajadores despertaban temprano por la mañana (con el alba o el famoso canto del gallo –que, por cierto, es anterior al alba–) y trabajaban en el taller hasta que la luz comenzaba a irse, lo cual podían ser entre seis o diez horas, dependiendo de la zona y la época del año. Con la llegada de la industria, las jornadas laborales se alargan al extremo: 12, 16, 18 o 20 horas, incluyendo periodos en su totalidad nocturnos, incluso a periodos de 30 o más horas seguidas de trabajo. La luz eléctrica permite trabajar a cualquier hora, y el capital lo exige. Así se aumenta «la plusvalía absoluta», que consiste en sencillamente alargar el tiempo de trabajo, lo cual es más rentable que contratar nuevos trabajadores, a lo cual tiende el capital: </span><span style="font-size: 14.0pt;">«Apropiarse del trabajo durante las 24 horas del día es por lo tanto el impulso inmanente de la producción capitalista» (K-1.3.8).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">       Todo ello busca, no la máxima eficiencia, sino la máxima efectividad del proceso, es decir, aumentar al máximo la capacidad de trabajo de un trabajador durante un corto período de tiempo, aunque sea a costa de su salud y su tiempo de vida. Porque, al fin y al cabo, cuando muere un trabajador, o cuando pierde eficiencia, se puede sustituir por otro: «El capital, por lo tanto, no tiene miramientos respecto a la salud o al tiempo de vida del trabajador allí donde no está obligado por la sociedad a tener esto en cuenta» (K-1.3.8). Como dice el Dr. Richardson, citado por el propio Marx: «trabajar hasta la muerte es la rutina diaria» (K-1.3.8). El resultado es que los trabajadores tienen tal carga laboral encima, que no pueden hacer nada más con sus vidas:</span></p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify; padding-left: 40px;"><span style="font-size: 14.0pt;">       «la jornada laboral cuenta diariamente las 24 horas completas menos las pocas horas de descanso, sin la cual la fuerza de trabajo fallaría su nuevo servicio. Es obvio, que el trabajador no es nada más que fuerza de trabajo durante toda su vida, que por eso su tiempo disponible por naturaleza y derecho es tiempo de trabajo, que pertenece al aprovechamiento propio del capitalista. El tiempo para la formación humana, para el desarrollo espiritual, para el cumplimiento de las funciones sociales, para el contacto social, para el juego libre de las fuerzas vitales físicas y espirituales, incluso las fiestas de los domingos – sea en la tierra del sabbat sagrado – ¡mera fruslería! Usurpa el tiempo para el crecimiento, el desarrollo y el mantenimiento del cuerpo. Roba el tiempo exigido para la circulación de aire libre y luz solar. Tacañea el tiempo para la camida y lo introduce cuando es posible en el propio proceso productivo, de tal manera que el trabajador sea alimentado como un mero medio de producción, como el carbón para la caldera de vapor, o el sebo o el aceite para la maquinaria. El tiempo saludable para el recogimiento, la renovación y la refrigeración de las fuerzas vivas se reduce a las horas imprescindibles para la reanimación de un organismo absolutamente agotado» </span><span style="font-size: 14.0pt;">(K-1.3.8)</span><em style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;"><a href="#_ftn22" name="_ftnref22"></a></em></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">       El capitalista puede intentar explotar más a los trabajadores, pero esto alcanza ciertos «límites insuperables», aunque sean las 24 horas del día, lo que, después de décadas de abuso y gracias a grandes movimientos de los trabajadores, queda regulado por la ley (que inicialmente limitaba las jornadas laborales a 16 horas, unas pocas menos para los niños). Para seguir aumentando la plusvalía, se puede reducir el trabajo necesario, es decir, el tiempo que el trabajador necesita para producir lo necesario para vivir, manteniendo la jornada laboral y, por lo tanto, aumentando el tiempo que el trabajador trabaja para el capitalista. Esto se llama «la plusvalía relativa». Esto se puede realizar aumentando la velocidad de producción mediante la mejora de los recursos técnicos del trabajador. El trabajo en cadenas de montaje, por ejemplo, aumenta la productividad mediante la condensación de trabajadores en el mismo espacio y su reducción a una actividad básica. Y una última norma básica para aumentar el beneficio es la reducción del salario al mínimo posible.</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="font-size: 14pt;">Puedes seguir leyendo <a href="https://albertobuscato.com/marx-viii-el-salario-minimo/">Marx (VIII): El salario mínimo</a>.</span></p>
<p>Citas</p>
<p>K-libro.sección.capítulo: Karl Marx. Das Kapital: Kritik der politischen Ökonomie.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://albertobuscato.com/2021/05/04/marx-vii-generacion-de-la-plusvalia/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Marx (VI): Circulación y producción</title>
		<link>https://albertobuscato.com/2021/04/28/marx-vi-circulacion-y-produccion/</link>
					<comments>https://albertobuscato.com/2021/04/28/marx-vi-circulacion-y-produccion/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[albertobuscato]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 28 Apr 2021 14:33:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos y textos]]></category>
		<category><![CDATA[Diario filosófico]]></category>
		<category><![CDATA[Marx]]></category>
		<category><![CDATA[capital]]></category>
		<category><![CDATA[capitalista]]></category>
		<category><![CDATA[circulación]]></category>
		<category><![CDATA[clases]]></category>
		<category><![CDATA[dinero]]></category>
		<category><![CDATA[marx]]></category>
		<category><![CDATA[mercancía]]></category>
		<category><![CDATA[producción]]></category>
		<category><![CDATA[proletariado]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://albertobuscato.com/?p=4275</guid>

					<description><![CDATA[«Para el capitalista, las mercancías son el sustento material que permiten la reproducción del capital y, por lo tanto, es indiferente al valor de uso de dicha mercancía. Como capitalista, le da igual vender sillas, vacunas o armas, solo le interesa la capacidad que estas tengan para producir dinero. El trabajador, por su parte, usa el dinero para comprar mercancías que necesita (para comer o amueblar su casa), donde el dinero sirve únicamente para procurarse dichas mercancías. En este momento se da una diferencia radical de clase, que ya está establecida con anterioridad, pero que aquí se perpetúa: "Los comportamientos de clase entre capitalista y jornalero ya existen, ya se presuponen, en el momento, en el que ambos llevan a cabo el acto D – F [dinero – fuerza de trabajo] (F – D desde la perspectiva del trabajador)" (K-2.1.1.). Y esta se realiza inmediatamente en el proceso de producción».]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times;">       Con el surgimiento del dinero surge la circulación, como desarrollo natural y paso superior al intercambio de mercancías. La circulación se da de dos maneras principales: mercancía-dinero-mercancía (M-D-M) y dinero-mercancía-dinero [D-M-D], que forman parte de una secuencia continua, pero cuya diferencia reside en el punto de vista de la clase que la observa. El primer esquema consiste en «vender para comprar», donde ocurre el auténtico intercambio de materia, ya que la mercancía abandona su valor de uso para intercambiarse por dinero, que luego se usará para comprar otras mercancías, de tal manera que siendo la primera y la segunda mercancía tengan el mismo valor de cambio, pero un valor de uso cualitativamente distinto (cambias patatas, que te sobran, por tomates, que te faltan, a través de la venta de patatas por dinero y la compra de tomates con este dinero). Por lo tanto, se obtiene un beneficio cualitativo, una mercancía que sacia una necesidad humana a cambio de una mercancía que el vendedor inicial no necesitaba. El objetivo final de este intercambio es la consumición de una mercancía por el primer vendedor, que consigue así librarse de una necesidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times;">       El segundo esquema consiste en «comprar para vender»</span><span style="font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times;">, «cambiar dinero por mercancías para luego cambiar estas mercancías por dinero» (K-1.2.4), que constituye la «base de la circulación del sistema de producción capitalista». Aquí, el dinero es el punto inicial y final de la circulación, «la meta final de la circulación», mientras que la mercancía es el medio, que solo sirve para intercambiar dos cantidades de dinero. Aquí se compra una mercancía únicamente para venderla (más caro), por lo que dichas mercancías aquí no tienen más valor que el dinero por el que pueden cambiarse: «el valor de uso no es en absoluto la cosa <em>que se ama por sí misma</em> en el proceso de producción» (K-1.3.5). Y la razón de ser de este es la obtención de un beneficio cuantitativo: «la forma completa de este proceso es, por lo tanto, D-M-D’, donde D’ = D + ▲G, es decir, el dinero final es igual al dinero inicial más un incremento» (K-1.2.4). Este incremento es la plusvalía, y los encargados de llevar a cabo este proceso son los llamados capitalistas, ahora de pleno derecho: «como portador consciente de este movimiento el poseedor del dinero se convierte en capitalista» (K-1.2.4).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times;">       Este proceso es constante y cíclico, se venden mercancías para obtener un dinero con el que comprar un producto que vende alguien cuyo dinero usa para comprar las primeras mercancías que se han vendido. Así, las mercancías van circulando por la sociedad, pero también lo hace el dinero: M-D-M’-D-M’’-D-M’’’… Y, obviamente, ambos procesos se dan a la vez (la mercancía es a la vez comprada y vendida por alguien) y de manera reiterativa (lo ahora vendido es luego comprado). No obstante, hay una diferencia fundamental en estos dos ciclos de capital, que es la forma en la que el sujeto que participa en ellos entiende el valor de cada elemento, es decir, cuál está supeditado al otro, lo que determina la clase a la que pertenece y la actividad que realiza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times;">       Para el capitalista, las mercancías son el sustento material que permiten la reproducción del capital y, por lo tanto, es indiferente al valor de uso de dicha mercancía. Como capitalista, le da igual vender sillas, vacunas o armas, solo le interesa la capacidad que estas tengan para producir dinero. El trabajador, por su parte, usa el dinero para comprar mercancías que necesita (para comer o amueblar su casa), donde el dinero sirve únicamente para procurarse dichas mercancías. En este momento se da una diferencia radical de clase, que ya está establecida con anterioridad, pero que aquí se perpetúa: «Los comportamientos de clase entre capitalista y jornalero ya existen, ya se presuponen, en el momento, en el que ambos llevan a cabo el acto D – F [dinero – fuerza de trabajo] (F – D desde la perspectiva del trabajador)» (K-2.1.1.). Y esta se realiza inmediatamente en el proceso de producción.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><em><span style="font-size: 18pt; font-family: 'times new roman', times;"><strong>El proceso de producción</strong></span></em></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times;">       Con el surgimiento del trabajo, las mercancías pueden ser consideradas como «cristalizaciones de trabajo», que Marx llama «trabajo objetivizador». Es decir, cada mercancía posee en su ser una cantidad de trabajo que algún trabajador ha introducido en ella (en su forma al tallarla o en su unión con otra mercancía al componerla o en su conjunto al bordarla, etc.), que constituye su valor: «¿cuál es el valor de una mercancía? La forma objetivada del trabajo social invertido en su producción. Y, ¿cómo medimos el tamaño de ese valor? A través del tamaño del trabajo en ella contenido» (K-1.6.7).<a href="#_ftn12" name="_ftnref12"></a> Así, la mercancía adquiere el carácter de «objetivación del tiempo de trabajo general».</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times;">       Este valor introducido por el trabajador es únicamente de cambio, pues el valor de uso (que permite liberar de una necesidad) no se puede introducir: el agua sacia la sed, y no se puede introducir trabajo en el agua para que haga este proceso mejor. Ahora bien, sí se puede trabajar una mercancía para darle un mayor valor de cambio, continuando con el ejemplo, al embotellar el agua o al transportarla hacia lugares donde escasee. Aquí no se consigue aumentar el valor de uso de la mercancía, pero sí su valor de cambio. La producción de una serie de mercancías equivalentes requiere el mismo trabajo (por eso son equivalentes, tienen el mismo valor de cambio, es decir, se pueden cambiar por la misma cantidad de dinero).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times;">       Esta es una forma de entender el trabajo desde la perspectiva del trabajador, no desde la del cliente o la del capitalista. El trabajador introduce un nuevo valor en el producto a través del tiempo que le dedica al trabajo, no del contenido que añade al producto: «él añade una cantidad de valor determinada, no porque su trabajo tenga un contenido especialmente útil, sino porque este requiere cierto tiempo» (K-1.3.6). Así los trabajadores quedan reducidos a su «tiempo de trabajo», de tal manera que lo que producen es una mercancía que requiere un número determinado de horas de trabajo: «¿Cómo medimos el tamaño de su valor? A través de la cantidad de sustancia constructora de valor contenida en el trabajo» (K-1.1.1). Por lo que el capitalista buscará extraer de cada trabajador el máximo número de horas posibles.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times;">       Y la forma de medir el trabajo, especialmente en tanto que produce un valor de cambio, es mediante el tiempo aplicado a unidades de «trabajo simple» (aunque dependiendo de las condiciones del trabajo podemos hablar de un «trabajo complicado», que puede ser, por ejemplo, tres veces más valioso que el <em>trabajo simple</em>). La unión del trabajo de distintos individuos da lugar a un producto determinado, por lo que el «trabajo comunitario» mide la cantidad de trabajo total (independientemente de los individuos que lo realizan), que requiere una mercancía. Es decir, cuando estas salen a la sociedad, expresan cierta cantidad de trabajo abstracto individual en su valor de cambio. Este carácter de la mercancía como productos de distintas personas desaparece en el sistema monetario de la economía moderna.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times;">       Para el capitalista, el proceso de producción aparece como secundario: «El proceso de producción aparece únicamente como un eslabón intermedio ineludible, como un mal necesario para la producción de dinero» (K-2.1.1), a diferencia de lo que se piensa sobre el capitalista en la «economía popular». No obstante, este requiere un sistema de producción, pues este no se dedica únicamente a comprar y vender, sino que organiza la introducción de un valor extra a la mercancía inicial (un valor añadido), gracias a lo cual puede vender esta mercancía más cara de lo que la compra. Convierte, así, algodón crudo en un traje, por ejemplo. O, mejor dicho, organiza dicha conversión, la manda realizar y paga su producción. Este proceso de producción requiere materias primas, que surgen de la naturaleza misma, más o menos trabajada, y herramientas, que también provienen de esta, pero que determinan como podemos trabajar la naturaleza y, por lo tanto, las distintas épocas históricas. Tras comprarlas, el capitalista requiere fuerza de trabajo para transformar las mercancías, introduciendo un valor en las primeras, ya que «solo el tiempo de trabajo social necesario cuenta como formador de valor» (K-1.3.5).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times;">       Aquí se hace imprescindible que el capitalista compre dicha fuerza de trabajo, ya que una diferencia esencial entre este y el trabajador autónomo o el maestro de un gremio (que tampoco tienen nadie que les obligue a trabajar, excepto ellos mismos) es que el capitalista recurre a «la fuerza de trabajo» de un trabajador externo, distinto a él: «la quintaesencia de las facultades físicas y espirituales que existen en una corporalidad, en la personalidad viva de una persona y que él pone en movimiento cada vez que produce un valor de uso de algún tipo» (K-1.2.4). Independientemente de que el capitalista trabaje o no, en el proceso de producción o en otro ámbito (como la organización), la base del sistema de producción capitalista es que este obtenga un beneficio del trabajo que llevan a cabo los trabajadores que él contrata. Si no se obtiene este beneficio estamos hablando de un sistema de trabajo cooperativo, una organización gremial o una empresa deficiente, pero en ningún caso de una producción capitalista, pues el capital no aumenta ni se acumula si no se extrae del trabajador externo.</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times;">Puedes continuar leyendo <a href="https://albertobuscato.com/marx-vii-generacion-de-la-plusvalia/">la generación de la plusvalía</a>.</span></p>
<p>Citas</p>
<p>K-libro.sección.capítulo: Karl Marx. Das Kapital: Kritik der politischen Ökonomie.</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"></a></p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://albertobuscato.com/2021/04/28/marx-vi-circulacion-y-produccion/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Marx (V): La creación del sistema de clases</title>
		<link>https://albertobuscato.com/2021/04/24/marx-v-la-creacion-del-sistema-de-clases/</link>
					<comments>https://albertobuscato.com/2021/04/24/marx-v-la-creacion-del-sistema-de-clases/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[albertobuscato]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 24 Apr 2021 17:25:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos y textos]]></category>
		<category><![CDATA[Diario filosófico]]></category>
		<category><![CDATA[Marx]]></category>
		<category><![CDATA[acumulación]]></category>
		<category><![CDATA[burguesía]]></category>
		<category><![CDATA[capital]]></category>
		<category><![CDATA[capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[capitalista]]></category>
		<category><![CDATA[clases]]></category>
		<category><![CDATA[concentración]]></category>
		<category><![CDATA[historia]]></category>
		<category><![CDATA[manifiesto]]></category>
		<category><![CDATA[marx]]></category>
		<category><![CDATA[marxismo]]></category>
		<category><![CDATA[origen]]></category>
		<category><![CDATA[proletariado]]></category>
		<category><![CDATA[sistema de clases]]></category>
		<category><![CDATA[sistema de producción capitalista]]></category>
		<category><![CDATA[trabajadores]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://albertobuscato.com/?p=4265</guid>

					<description><![CDATA[«El sistema de producción capitalista no sólo produce mercancías y beneficios económicos, también las estructuras sociales y las clases que lo sustentan. Este sistema se fundamenta en "únicamente dos clases: la clase trabajadora, que solo dispone de su fuerza de trabajo; y la clase capitalista, que ostenta tanto el monopolio de los métodos de producción sociales como del dinero". Por lo tanto cualquier trabajador independiente debe ser convertido en jornalero, por lo que este sistema "reproduce, cada vez en mayor extensión, la clase de los jornaleros y transforma la inmensa mayoría de productores inmediatos en jornaleros". Los trabajadores son "meros poseedores de las fuerzas de trabajo propias", la cual ponen a disposición del capitalista vendiéndose durante cierto tiempo (sin esta limitación, son esclavos) y los "poseedores de mercancías" disponen de ella como una mercancía más, junto con las materias primas y los instrumentos necesarios: "la propia persona, observado como un ser de fuerza de trabajo, es un objeto natural, una cosa, aunque viva y autoconsciente"».]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times;">       El valor de cambio de las mercancías es la base de la explotación de los trabajadores en la sociedad industrial, y el fundamento primero del sistema de producción capitalista. En una sociedad basada en el valor de uso, no en el de cambio, no existe el beneficio económico ni la necesidad de aumentar y concentrar el capital, porque este, como tal, no existe. Si el objetivo de un miembro de una comunidad es producir ropas para los demás miembros, su trabajo terminará cuando todos estén vestidos (y tengan varias mudas). Si esto le requiere únicamente dos horas al día o trabajar una jornada completa (pongamos, de doce horas) durante una semana al mes, una vez que haya producido la mercancía que sus vecinos requieren, cesa la necesidad de su trabajo. Entonces no tiene nada más que hacer, confeccionar más ropas solo haría que estas se acumularan en un almacén y acabaran pudriéndose sin usarse (sí, antes de que usásemos ropas de plástico, estas se pudrían). Así, la producción está limitada a la liberación de las necesidades humanas: «cuando una formación económica de la sociedad prima el valor de uso de un producto, y no el valor de cambio, la explotación está limitada a círculos de necesidades más o menos estrechos, pero no surge ninguna necesidad ilimitada de sobre explotación del carácter de dicha producción» (K-1.3.8).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times;">       Cuando la sociedad se basa en el valor de cambio, la situación es completamente distinta. El valor de cambio es cuantitativo, numérico, por lo que siempre puede ser mayor de lo que es, algo que no le ocurre al valor de uso, cuyo valor reside en la capacidad para liberar de una necesidad concreta. En este caso, cuando un trabajador produce suficientes mercancías para sus vecinos con solo dos horas de trabajo diarias, siguen quedando 22 horas al día para producir más mercancías que podrá cambiar por dinero. Y cuando trabaje hasta la extenuación, puede continuar aumentando su producción contratando a otro trabajador y comprando otras tierras. A diferencia de lo que ocurría anteriormente, donde la riqueza se basaba en el trabajo real y productivo (la elaboración de una silla o la extracción de un kilo de hierro), ahora la riqueza se basa en el trabajo mismo (en la cantidad de horas que se emplea a un trabajador), sea asalariado o esclavo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times;">       Aquí el capital ya ha establecido los fundamentos de su desarrollo, ya se ha encarnado en un sistema y una mentalidad que busca expandir el capital sin necesidad de tener una razón para ello. Es, simplemente, su naturaleza, la forma en la que se comporta: «acumulación por el bien de la acumulación, producción por la producción misma, de esta forma explicaba la economía clásica la profesión histórica del periodo burgués» (K-1.7.22). Este «capital económico» o «capital en forma de dinero» es el «primer motor» (cf. K-2.3.8) que da fuerza a su expansión, pero requiere para ello la elaboración de un sistema de clases que permita concentrar el dinero y, así, expandirlo. Aquellos que pueden disponer de mano de obra externa, pueden incluso dejar de trabajar ellos mismos la tierra y dedicarse a contratar y organizar trabajadores. Surgen el capitalista y el proletariado, como representantes del nuevo orden social que sirve para acumular el capital expandiendo al máximo su capacidad de producción: «La producción capitalista comienza […] en el hecho primero en el que un capital individual puede emplear a una gran cantidad de trabajadores simultáneamente» (K-1.4.11).</span></p>
<p style="text-align: center;"><span style="font-size: 18pt; font-family: 'times new roman', times;"><strong>Sistema de clases</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times;">       El sistema de producción capitalista no sólo produce mercancías y beneficios económicos, también las estructuras sociales y las clases que lo sustentan. Este sistema se fundamenta en dos clases principales, el proletariado y los capitalistas: «aquí hay únicamente dos clases: la clase trabajadora, que solo dispone de su fuerza de trabajo; y la clase capitalista, que ostenta tanto el monopolio de los métodos de producción sociales como del dinero» (K-2.3.20). Por lo tanto cualquier trabajador independiente debe ser convertido en jornalero: «reproduce, cada vez en mayor extensión, la clase de los jornaleros y transforma la inmensa mayoría de productores inmediatos en jornaleros» (K-2.1.1). Los trabajadores son «meros poseedores de las fuerzas de trabajo propias», la cual ponen a disposición del capitalista vendiéndose durante cierto tiempo (sin esta limitación, son esclavos) y los «poseedores de mercancías» disponen de ella como una mercancía más, junto con las materias primas y los instrumentos necesarios: «la propia persona, observado como un ser de fuerza de trabajo, es un objeto natural, una cosa, aunque viva y autoconsciente» (K-1.3.7). De ahí que la opinión generalizada (como la del señor Potter) sea que, para el capitalista, existen dos tipos de maquinaria: «una es inerte, la otra, viva» (K-1.7.21).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times;">       Los trabajadores y jornaleros («el estrato más bajo de la sociedad actual» (MK-Bourgeois und Proletarier) o «la existente fuente de riqueza de la mera vitalidad del trabajador» (K-1.7.21)) son una parte esencial del proceso productivo, y como tal son consumidos, pero también mantenidos y reproducidos para que el sistema capitalista siga funcionando: «El constante mantenimiento y reproducción de la clase trabajadora mantiene la condición permanente para la reproducción del capital» (K-1.7.21). Es decir, esta clase, en tanto que clase, tiene que reproducirse para que se pueda dar la acumulación del capital. De hecho, la producción capitalista se caracteriza por producir, reproducir y mantener esta separación entre los trabajadores y los medios de producción (los jornaleros no tienen capacidad para comprar lo que necesitan para producir mercancías), de tal manera que solo el capitalista puede unir a trabajadores y mercancías para dar lugar a un beneficio: «El proceso, que el comportamiento capitalista crea, no puede se otra cosa que el proceso de separación del trabajador y la propiedad en sus condiciones de trabajo» (K-1.7.24), porque mientras el trabajador pueda acumular dinero, no se puede desarrollar el sistema de producción capitalista: «Mientras que el trabajador pueda acumular por sí mismo, y esto lo puede hacer en mientras se mantenga como propietario de sus métodos de producción, la acumulación capitalista y el método de producción capitalista es imposible» (K-1.7.25). En teoría, estos actores son relativamente cambiantes: el que hoy vende una mercancía por dinero, mañana usa ese dinero para comprar otra cosa, pero en la sociedad burguesa se convierten en estamentos sociales relativamente rígidos que expresan la esencia de cada individuo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times;">       Los capitalistas, por otro lado, tienen que ser pocos, por necesidad, pues si toda la población comprase para vender más caro, el precio de las mercancías subiría constantemente y nadie podría enriquecerse de ello. Además, no se daría acumulación del capital y, por lo tanto, este no podría expandirse. Por ello esta clase se adueña del privilegio de vender unas mercancías más caras de lo que las compran a unas personas que solo pueden comprar para consumir, sin vender nada: «se crea por lo tanto una clase que solo compra sin vender» (K-1.2.4). Esta clase, al comprar, recibe una «minusvalía», ya que compra algo por encima de lo que vale, cuya diferencia se lleva el capitalista. Esto ocurre con el «capital comercial», aunque es mucho más claro en el «capital usurero»: «El mismo cambio habría resultado, cuando A […] hubiese robado directamente» (K-1.2.4). Sin esta diferencia entre la plusvalía y la minusvalía, la circulación del dinero no produciría ningún beneficio: «Uno puede darle la vuelta como quiera, el resultado es el mismo. Si se intercambian equivalentes, no se produce ninguna plusvalía [… por lo que] la circulación o el intercambio de mercancías no produce ningún valor» (K-1.2.4).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times;">       Estas diferencias sociales son «el resultado de un desarrollo histórico anterior» (K-1.2.4), pues están basadas en el orden feudal de la sociedad medieval, tras la eliminación de los gremios que se da en la sociedad burguesa. Esta se basa en la expropiación de las tierras feudales, tanto de la Iglesia como de los nobles, incluso de las tierras que se poseían en régimenes comunitarios: «El robo de los bienes de la iglesia, la enajenación fraudulenta de los dominios del estado, el latrocinio de las propiedades comunitarias, la consumada transformación usurpadora y con terrorismo sin miramientos de las propiedades feudales  de clanes en la propiedad privada moderna, estos fueron otros tantos métodos idílicos de la acumulación originaria» (K-1.7.24). Así quedó la tierra disponible para los burgueses y los antiguos trabajadores se convirtieron en proletarios disponibles para los capitalistas, ofreciéndose libremente como trabajadores asalariados: «obligarles a que se vendan libremente» (K-1.7.24). De esta manera: «la masa de la humanidad se expropió a sí misma para honrar la “acumulación del capital”» (K-1.7.25).</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="font-size: 14pt;">Puedes continuar leyendo <a href="https://albertobuscato.com/marx-vi-circulacion-y-produccion/">Marx (VI): Circulación y producción</a>.</span></p>
<p>Citas</p>
<p>K-libro.sección.capítulo: Karl Marx. Das Kapital: Kritik der politischen Ökonomie.</p>
<p>MK: Karl Marx und Friedrich Engels. Manifest der kommunistischen Partei. Bourgeois und Proletarier. 1848.</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"></a></p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"></a></p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://albertobuscato.com/2021/04/24/marx-v-la-creacion-del-sistema-de-clases/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Marx (IV): El valor de uso y el dinero</title>
		<link>https://albertobuscato.com/2021/04/20/marx-iv-el-valor-de-uso-y-el-dinero/</link>
					<comments>https://albertobuscato.com/2021/04/20/marx-iv-el-valor-de-uso-y-el-dinero/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[albertobuscato]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 20 Apr 2021 12:12:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos y textos]]></category>
		<category><![CDATA[Diario filosófico]]></category>
		<category><![CDATA[Marx]]></category>
		<category><![CDATA[acumulación]]></category>
		<category><![CDATA[capital]]></category>
		<category><![CDATA[consumo]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica a la economía política]]></category>
		<category><![CDATA[desarrollo]]></category>
		<category><![CDATA[dinero]]></category>
		<category><![CDATA[filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[marx]]></category>
		<category><![CDATA[marxismo]]></category>
		<category><![CDATA[mercancía]]></category>
		<category><![CDATA[necesidades]]></category>
		<category><![CDATA[uso]]></category>
		<category><![CDATA[valor]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://albertobuscato.com/?p=4253</guid>

					<description><![CDATA[«Como tal, el dinero no tiene por qué transformarse de manera inmediata en ninguna otra mercancía ni tiene por qué saciar ninguna necesidad humana de ningún tipo. Por primera vez el capital aparece de manera cuantitativa, ideal, indiferente al valor de uso. Este dinero se puede acumular, y esta acumulación no tiene límites: "El impulso de creación de riqueza es por naturaleza desmedido" (K-1.1.3). Nunca hay suficiente, por muy grande que sea la riqueza acumulada, hasta el punto de que esta pasa a estar completamente desvinculada de la satisfacción de las necesidades. El dinero pasa a acumularse por el bien de la propia acumulación: "como fanático del aprovechamiento del valor, obliga sin miramientos a la humanidad a la producción por la producción misma" (K-1.7.22)».]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;"><strong>El valor de uso y valor de cambio</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">       La primera forma en la que encontramos el capital es la de mercancía, pues esta es la base de «la riqueza de las sociedades en las que gobierna el método de producción capitalista» (K-1.1.1). Aquí estamos frente a un germen del desarrollo de la economía en toda su extensión, pues una mercancía es un objeto del mundo visto desde una perspectiva económica: «La mercancía es en primer lugar un objeto externo, una cosa, que a través de sus propiedades puede liberar alguna de las necesidades humanas» (K-1.1.1).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">       Estas mercancías tienen tanto un «valor de uso» como un «valor de cambio». Es decir, una mercancía se puede consumir (por ejemplo, al comer un alimento comprado) o se puede intercambiar por otra cosa (por ejemplo, al vender el mismo alimento por dinero o al cambiarlo por otra mercancía). Toda mercancía tiene ambas características, pero un sujeto puede tratarla como una u otra. El valor de uso surge de las necesidades humanas (por ejemplo, las biológicas, pero también psicológicas o sociales). Para el agricultor hambriento, las patatas producidas pueden ser consumidas para liberarle del hambre, pero una vez que se ha saciado, el resto de patatas obtenidas pueden cambiarse por otra cosa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">       El valor de cambio es un concepto, producto de la sociedad y de la forma que tienen sus individuos de entender los objetos, los cuales al margen del sistema económico no aparecen como mercancías, sino que solo tienen valor de uso para el hombre primitivo. Es decir, solo mediante una alienación de la naturaleza de una mercancía esta puede pasar a ser comprendida únicamente en base a su valor de cambio, pues de no ser así estas se reducen a su valor de uso: «La alienación de la forma original de la mercancía se realiza a través de la externalización de la mercancía, es decir, en el instante en el que su valor de uso se reviste de la cantidad de dinero en ella representada» (K-1.1.3).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;"><strong>El valor ideal del dinero</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">       Una vez establecida una sociedad y un sistema económico, todas las mercancías pueden alinearse y entenderse únicamente a su valor de cambio, por lo que todas pueden quedar expresadas en términos de las demás (el café en hierro, el hierro en madera, la madera en lino…), incluso todas ellas pueden quedar expresadas en base a una mercancía cualquiera. Esta mercancía universal, que se usa para comparar el valor (de cambio) de otras mercancías, es, por definición, el dinero, que es </span><span style="font-size: 14.0pt;">«una cristalización del valor de cambio de las mercancías, que en el propio proceso de cambio […] el dinero es únicamente un instrumento material […] no la representación de un comportamiento de producción social y, por lo tanto, ninguna categoría económica» (K-1.1.1).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">       Esta mercancía puede ser el oro o cualquier otra (plata, trigo, cobre…) ya que únicamente es una forma de expresar el tiempo de trabajo que una mercancía contiene, permitiendo comparar mercancías por su «equivalencia formal»: </span><span style="font-size: 14.0pt;">«una forma equivalente de mercancía, que tiene su forma completa en dinero» (K-1.1.1). </span><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">De hecho, en distintas culturas, se usan distintas mercancías para expresar el valor de otras (como el cacao o la sal), siendo el «dinero mundial» aquel que tiene validez en todo el mundo, que básicamente son el oro y la plata. Así, el valor de una mercancía pasa a estar expresado en «un peso concreto de metal», que es el necesario para intercambiarlo por dicha mercancía, lo que es la «medida de su precio».</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">       La utilización del oro (y en menor medida la plata) como monedas de cambio se debe a las propiedades de estos materiales. Aunque tengan un carácter estético y simbólico que pueda servir de ostentación del poder, estos metales son ideales para conservar la riqueza, porque, a diferencia de las demás mercancías, cuyo uso es su consumición (es decir, su destrucción), los metales nobles se degradan en menor medida, por lo que conservan mejor su valor de cambio, que es la esencia de la riqueza. Además, no requieren un cuidado para mantenerse estables (a diferencia de lo que ocurre con los rebaños o los granos de trigo).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">       De esta manera, el «dinero» (es decir, la riqueza inmóvil) intenta representar de manera ideal (esto es, incorruptible) el valor de una riqueza o una mercancía, pero incluso los metales nobles, en tanto que «monedas en circulación» (es decir, la riqueza en circulación), se desgastan de manera sensible (alrededor de una parte cada veinte millones). Los Estados intentan fijar ese precio idealizando el valor de la moneda, determinando que es estable hasta que pierde cierta cantidad de materia, a partir del cual deja de ser considerada válida. No obstante, el dinero adquiere su auténtico carácter ideal con la creación de los «billetes», que representan idealmente una cantidad de oro o dinero. De esta manera el dinero se convierte en «dinero de cálculo», pasa a funcionar únicamente en la cabeza de aquellos que lo usan, sin que sea necesario un solo gramo de oro: </span><span style="font-size: 14.0pt;">«funciona solo idealmente como dinero de cálculo o medida del valor» (K-1.1.3). </span><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">Así se busca fijar el precio del oro o la mercancía que se use como valor de cambio, que en sí misma puede ser enormemente cambiante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">       Aquí encontramos un estadio superior del capital, con una característica fundamental para del desarrollo económico: la acumulación. Las mercancías representaban para el hombre primitivo la riqueza en un momento determinado en el que suplen una necesidad, pero esta mercancía de cambio general, en tanto que dinero, representa la riqueza en toda su expresión, es «el representante material de la cantidad de riqueza», por su capacidad de suplir cualquier necesidad al transformarse en cualquier mercancía: «la recién ganada forma expresa el valor del mundo de las mercancías de manera independiente del tipo de mercancía» (K-1.1.1).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;">       Como tal, el dinero no tiene por qué transformarse de manera inmediata en ninguna otra mercancía ni tiene por qué saciar ninguna necesidad humana de ningún tipo. Por primera vez el capital aparece de manera cuantitativa, ideal, indiferente al valor de uso. Este dinero se puede acumular, y esta acumulación no tiene límites: «El impulso de creación de riqueza es por naturaleza desmedido» (K-1.1.3). Nunca hay suficiente, por muy grande que sea la riqueza acumulada, hasta el punto de que esta pasa a estar completamente desvinculada de la satisfacción de las necesidades. El dinero pasa a acumularse por el bien de la propia acumulación: «como fanático del aprovechamiento del valor, obliga sin miramientos a la humanidad a la producción por la producción misma» (K-1.7.22).</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="font-size: 14pt;">Puedes continuar leyendo <a href="https://albertobuscato.com/marx-v-la-creacion-del-sistema-de-clases/">Marx (V): La creación del sistema de clases</a>.</span></p>
<p>Citas</p>
<p>K-libro.sección.capítulo: Karl Marx. Das Kapital: Kritik der politischen Ökonomie.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'times new roman', times; font-size: 14pt;"><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"></a></span></p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://albertobuscato.com/2021/04/20/marx-iv-el-valor-de-uso-y-el-dinero/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
