El mendigo

Eran las doce del mediodía de un día cualquiera. Jueves, creo, pero quizás fuese miércoles. Esperaba sentado en la primera mesa que vi de una de las muchas cafeterías que alegran una estación de una ciudad europea cualquiera. Eso sí, una estación central.A mi lado se sentaron dos personas, él y ella. Él vestía con una camisa cara a medio abrochar, un pelo escrupulosamente alborotado y  una tirita en la cara, a la altura del pómulo izquierdo. Izquierdo según yo, derecho según él, claro. Ella vestía su piel morena con todas las formalidades posibles, incluyendo un alemán perfecto que camuflaba los orígenes de sus padres o, quizás, de sus abuelos (¿qué más da, de todas formas?). Una coleta dejaba escapar un único mechón de pelo que se caía revoltoso por el lado derecho de su rostro. Derecho según mi perspectiva, izquierdo según la suya, claro.

Extremos y estrictos

Palabras fundamentales para entender la política española (y global) de nuestros días pero, por desconocimiento o por interés, solo usamos una de ellas Sin embargo, su diferencia es fundamental. Refiriéndose ambas a los polos más claramente definidos de una ideología, el extremismo es la parte negativa de esta, mientras que el ser estricto constituye la forma positiva de defenderla. Y se están utilizando para enturbiar no solo el debate público sino grandes movimientos ideológicos y culturales. Me explico…

Kant, por qué te importa

El filósofo prusiano es un gran ejemplo de cómo la solución a un problema puede ser el ordenamiento de las ideas anteriores y su superación en una nueva propuesta, haciendo avanzar así a la cultura filosófica europea. En el tiempo de Kant, el panorama filosófico se encontraba en una encrucijada difícil de resolver entre tres polos: empirismo, racionalismo y dogmatismo. Sólo un intelecto como el kantiano podría crear una realidad nueva que incluyese estas tres perspectivas, explicándolas y superándolas a la par.

Buenos y malos

Izquierda y derecha son palabras muy manidas. Usadas desde hace siglos en contextos muy diversos y con las más dispares intenciones, parecen haber perdido su significado. Sin embargo, hacen referencia a una intuición básica que sigue muy viva en nuestros días y que determina tanto el pensamiento individual, como los posicionamientos ideológicos a escala nacional e internacional. ¿Qué significan, pues? […] Si el exceso de libertad convierte la sociedad en una selva donde reina la ley del más fuerte, la búsqueda excesiva de la igualdad (esto es, cuando esta pierde sentido y valor) las transforma en realidades rígidas, homogéneas e indiferenciadas. La solución, pues, pasa por establecer sociedades racionales, fuertemente estructuradas a la par que dinámicas. Pero eso da para otro artículo.

Los pensadores malditos

Si hacemos memoria de nuestros exiguos conocimientos de filosofía, de esas viejas clases que dimos en el instituto, recordaremos la figura del sofista como la de un trilero: manipuladores, demagogos, mentirosos, prestidigitadores mentales capaces de convencerte de una idea y la contraria a cambio de cuatro monedas. A ellos se oponen las figuras de Platón Aristóteles, como sabios inmaculados con fuertes convicciones morales. Intachables. Pero, ¿qué hay de verdad en esta imagen? Es más, ¿por qué? ¿De dónde viene esta minusvaloración del sofista y qué intereses hay detrás? Vamos a ello.

¿Un chiste? No, gracias

Son poco más de las siete y media de la tarde cuando llaman a la puerta de mi habitación. Uno de mis compañeros de piso me invita a unirme a ellos a echar una partida a la consola de turno: Halo time? A veces me sumo, más por pasar un rato con ellos que por el interés en la partida, pero cada vez me cuesta más. No porque los videojuegos hayan dejado de gustarme, sino porque cada vez los veo menos con los ojos del niño inocente que siempre he sido. Sorry, still have to write something.

Vivimos inmersos en la cultura del entretenimiento …

Mensaje y técnica. Cómo entender el Rap (y, ¿el Trap?) y su historia [EXTRACTO]

Pero, ¿qué dices? El beef lo ha ganado C. Tangana, sin duda alguna, bro. ¡Anda ya! Los Chikos del maíz le han dado un repaso… No tienes ni idea, hermano. Pues anda que tú… ¿No os resulta familiar esta conversación? O similares. Muchas veces no somos capaces de ponernos de acuerdo con nuestros propios amigos Mensaje y técnica. Cómo entender el Rap (y, ¿el Trap?) y su historia [EXTRACTO]

Me llamo Muhammad y vengo de Siria

Ocurrió hace un par de semanas, cuando vino un amigo a visitarme a la pequeña ciudad en la que vivo actualmente, al norte de Alemania. Trajo una botella de vodka del pueblo donde “estudia” su Eramus (en Polonia) y me convenció para salir a dar una vuelta por la noche. “Hoy va a pasaralgo… extraño, ya lo verás”, profetizó mientras cogíamos la botella de Soplica. Fuimos a un parque en el centro de Osnabrück a tomarnos una copa, ya que, como digo siempre, a partes iguales entre la broma y la convicción: “Alemania es un país libre: se puede beber fuera y fumar dentro.” Y entonces, le vimos acercarse a nosotros.

Lo que no se dice sobre la libertad de expresión

Y esta es la tesis principal de este artículo: el debate acerca de la libertad de expresión no es más que otro ejemplo de batalla ideológica disfrazada tras una falsa discusión. No hay una lucha entre los defensores de la libertad de expresión y los defensores de la censura, sino entre grupos sociales definidos ideológicamente que solo buscan defenderse a sí mismos, haciendo del valor de la libertad un campo de batalla para su lucha ideológica particular.

Los mitos que Platón robó

Célibe, asceta, esotérico… El gran filósofo griego tenía más en común con un antiguo maestro hindú que con un profesor de filosofía tal y como lo entendemos hoy en día. Renunció a participar en la vida política de Atenas (lo cual era extraño en un hombre de su posición) y decidió fundar una escuela para transmitir sus enseñanzas directamente a sus alumnos. Una vez fundada la Academia, vivía en ella junto con sus discípulos, como si de un áshram se tratase.