albertobuscato

Extremos y estrictos

Palabras fundamentales para entender la política española (y global) de nuestros días pero, por desconocimiento o por interés, solo usamos una de ellas Sin embargo, su diferencia es fundamental. Refiriéndose ambas a los polos más claramente definidos de una ideología, el extremismo es la parte negativa de esta, mientras que el ser estricto constituye la forma positiva de defenderla. Y se están utilizando para enturbiar no solo el debate público sino grandes movimientos ideológicos y culturales. Me explico…

Kant, por qué te importa

El filósofo prusiano es un gran ejemplo de cómo la solución a un problema puede ser el ordenamiento de las ideas anteriores y su superación en una nueva propuesta, haciendo avanzar así a la cultura filosófica europea. En el tiempo de Kant, el panorama filosófico se encontraba en una encrucijada difícil de resolver entre tres polos: empirismo, racionalismo y dogmatismo. Sólo un intelecto como el kantiano podría crear una realidad nueva que incluyese estas tres perspectivas, explicándolas y superándolas a la par.

Buenos y malos

Izquierda y derecha son palabras muy manidas. Usadas desde hace siglos en contextos muy diversos y con las más dispares intenciones, parecen haber perdido su significado. Sin embargo, hacen referencia a una intuición básica que sigue muy viva en nuestros días y que determina tanto el pensamiento individual, como los posicionamientos ideológicos a escala nacional e internacional. ¿Qué significan, pues? […] Si el exceso de libertad convierte la sociedad en una selva donde reina la ley del más fuerte, la búsqueda excesiva de la igualdad (esto es, cuando esta pierde sentido y valor) las transforma en realidades rígidas, homogéneas e indiferenciadas. La solución, pues, pasa por establecer sociedades racionales, fuertemente estructuradas a la par que dinámicas. Pero eso da para otro artículo.

Los pensadores malditos

Si hacemos memoria de nuestros exiguos conocimientos de filosofía, de esas viejas clases que dimos en el instituto, recordaremos la figura del sofista como la de un trilero: manipuladores, demagogos, mentirosos, prestidigitadores mentales capaces de convencerte de una idea y la contraria a cambio de cuatro monedas. A ellos se oponen las figuras de Platón Aristóteles, como sabios inmaculados con fuertes convicciones morales. Intachables. Pero, ¿qué hay de verdad en esta imagen? Es más, ¿por qué? ¿De dónde viene esta minusvaloración del sofista y qué intereses hay detrás? Vamos a ello.

Venezuela, hipocresía y oportunismo

Los últimos acontecimientos ocurridos en Venezuela, especialmente las reacciones a estos, muestran claramente una tesis que he defendido ya en otro artículo: la utilización de falsos debates para defender el propio interés. Bajo la defensa de los derechos humanos, la democracia y la libertad, se está defendiendo el interés personal, convirtiendo una situación trágica en un campo de batalla donde unos y otros luchan por establecer sus ideas. Estas pueden ser más o menos legítimas, pero no es el tema de este artículo. Lo que quiero mostrar es cómo lo que está ocurriendo en Venezuela es un conflicto entre ideas y valores muy alejados de la defensa del bienestar social.

Pequeñas grandes historias

Hay historias que requieren un libro entero para ser contadas. O una trilogía. A  otras les basta con una canción o un par de versos. Algunas opiniones solo pueden ser expresadas en toscos ejemplares de contenido sesudo. Otras caben en un tweet… Pero hay veces en las que una gran historia, de esas que requieren años para desarrollarse, se puede contar con unas pocas palabras. En esas historias, a medio camino entre la magia y la narrativa, merece la pena detenerse, porque nos muestran la grandeza de los pequeños gestos que, pasándonos desapercibidos en muchas ocasiones, pueden ser la pequeña puerta por la que asomarnos a realidades u opiniones puras. Pero, para eso, hay que saber mirar.

¿Un chiste? No, gracias

Son poco más de las siete y media de la tarde cuando llaman a la puerta de mi habitación. Uno de mis compañeros de piso me invita a unirme a ellos a echar una partida a la consola de turno: Halo time? A veces me sumo, más por pasar un rato con ellos que por el interés en la partida, pero cada vez me cuesta más. No porque los videojuegos hayan dejado de gustarme, sino porque cada vez los veo menos con los ojos del niño inocente que siempre he sido. Sorry, still have to write something.

Vivimos inmersos en la cultura del entretenimiento …

Cinco falsas ideas de nuestra cultura

¿Cuántos continentes hay? ¿Cuántos colores? ¿En qué época histórica estamos? ¿Estás seguro? Las diferencias culturales son tan marcadas que afectan incluso a las ideas más básicas del día a día. Las onomatopeyas que usamos, el concepto de país o el de continente, los colores que vemos o la división de la historia son artefactos humanos que estructuran la realidad, explicándola de una forma determinada. Siendo, quizás, poco más que anécdotas, nos hacen ver cómo la cultura es una forma (entre tantas otras) de entender el mundo. Cada una de estas formas tiene ventajas e inconvenientes, pero es importante entender cada cultura bajo sus propios conceptos. Veamos algunas de estas ideas.

Mensaje y técnica. Cómo entender el Rap (y, ¿el Trap?) y su historia [EXTRACTO]

Pero, ¿qué dices? El beef lo ha ganado C. Tangana, sin duda alguna, bro. ¡Anda ya! Los Chikos del maíz le han dado un repaso… No tienes ni idea, hermano. Pues anda que tú… ¿No os resulta familiar esta conversación? O similares. Muchas veces no somos capaces de ponernos de acuerdo con nuestros propios amigos respecto a Mensaje y técnica. Cómo entender el Rap (y, ¿el Trap?) y su historia [EXTRACTO]

Me llamo Muhammad y vengo de Siria

Ocurrió hace un par de semanas, cuando vino un amigo a visitarme a la pequeña ciudad en la que vivo actualmente, al norte de Alemania. Trajo una botella de vodka del pueblo donde “estudia” su Eramus (en Polonia) y me convenció para salir a dar una vuelta por la noche. “Hoy va a pasaralgo… extraño, ya lo verás”, profetizó mientras cogíamos la botella de Soplica. Fuimos a un parque en el centro de Osnabrück a tomarnos una copa, ya que, como digo siempre, a partes iguales entre la broma y la convicción: “Alemania es un país libre: se puede beber fuera y fumar dentro.” Y entonces, le vimos acercarse a nosotros.