albertobuscato
Capítulo VII: El nuevo hogar
La sierra de Madrid se veía en el horizonte, y nada más salir de la autopista empezaron a recorrer carreteras secundarias entre zonas de campo. Las casas de lujo se levantaban entre urbanizaciones más humildes, cuando Pablo aparcó el coche en una calle cualquiera de vete tú a saber dónde. Bajaron los tres en silencio, y Pablo les condujo a través de la puerta exterior de un chalet que estaba abierta para la ocasión, esperándoles. Entraron en un jardín relativamente grande pero cuidado a la perfección, en medio del cual se levantaba una casa de ensueño, cuya cristalera frontal estaba siendo limpiada por una mujer joven que, incluso de espaldas, les resultaba conocida.
Sa’Nguitá, un viaje interno
Una vez escrito y con varios temas ya grabados, me di cuenta de que se estaba contando una historia. Si bien yo no la había planificado, ni era consciente de haberla vivido, el trabajo era una narración completa; tenía una supraestructura que yo en ningún momento había pensado (a menos a nivel racional); los distintos temas del este se ordenaban respecto al todo, haciendo referencia a distintos pasajes de la vuelta a casa tras un viaje, una realidad tan simbólica como real, que no solo me ha ocurrido a nivel fáctico, sino también a nivel simbólico.
Capítulo X: La gran sentencia
Y la sentencia llegó. Todos los involucrados fueron condenados a varios años de cárcel y/o inhabilitación. En total sumaban más de media centena de años de prisión, aunque, por lo menos, la suma era inferior a la de otros casos análogos. Y, al menos, la sentencia había salido poco después de las elecciones, por lo que no tendría repercusiones políticas. En cuatro años la gente se había olvidado de ella, como se habían olvidado ya de tantas cosas. Todo estaba saliendo según lo previsto, sólo había que activar la segunda parte del plan. Pedro descolgó el teléfono y pidió a su secretaria que le pusiera en contacto con los líderes de los medios de comunicación afines…
Parodias y apropiación cultural en el rap
De un tiempo a esta parte, la palabra «ofendiditos» se viene usando contra todos aquellos que no ríen las gracias al cómico de turno o que se quejan de un insulto, una vejación o un menosprecio. En referencia al famoso anuncio de Campofrío que popularizó esta expresión, el cómico Facu Díaz expresó con certeza lo que esta palabra esconde: «parece que uno ya no puede ni quejarse, sólo puede comer chóped». Y parece que señalando y menospreciando al ofendidito, se justifican todo tipo de actuaciones. Entre ellas, quiero centrarme (valga como ejemplo de un fenómeno general) en las parodias y las apropiaciones culturales alrededor del ámbito del rap que, sumadas a la ola de popularización que sufre (digo bien) el género, cada vez son más habituales.
Prólogo de «Donde duele, inspira» [EXTRACTO]
Donde duele, inspira. Hay algo en la poesía surgida del sufrimiento que parece ser inescrutable para los discursos sobre la belleza. Quizás se deba al doble significado de la palabra ‘profundidad’, que refiere tanto al fondo donde habitan las sombras como a la trascendencia del pensamiento. Y, sin embargo, es esta oscuridad la que irradia una luz que permite la salvación, mostrando que la tragedia y la iluminación se refieren mutuamente como si fueran una y la misma cosa.
Maestro y mendigo
‒Yo no tengo ninguna educación: no he pisado la universidad y apenas pude ir a la escuela. La vida se me ha dado de tal forma que lo he perdido todo, actualmente vivo en la calle y mi situación es miserable. ¿Qué puedo esperar yo de la sociedad, de la vida y de dios? Eso es lo que a mí me preocupa y es por eso por lo que he venido a estas charlas.
La última tribu: los sentineleses
Nadie sabe cuántos son, ni qué idioma hablan, ni el dios en el que creen. Desconocemos sus cuentos y su música, o si se organizan jerárquicamente. Tampoco se entendemos cómo han sobrevivido 60.000 años sin contacto con el exterior, ni cómo han conseguido resistir, en una isla en la cual no hay ningún accidente geográfico, tsunamis formados cerca de sus costas. Ni siquiera sabemos cómo se llaman a sí mismos, sólo el nombre que les hemos dado: sentineleses.
Los valores y la industria musical en el rap y en las batallas de gallos
El rap hispano siempre ha mantenido una distancia prudencial con la industria musical. No faltan referentes, desde Canserbero hasta Natos y Waor, que han conseguido gran prestigio sin recurrir a una discográfica, así como grupos, desde La Utopía del Norte a Ziontifik, que han sabido aunar profesionales de todas las etapas de producción musical bajo un sello propio, siendo capaces de elaborar un contenido de altísima calidad en todos los niveles de manera independiente. Y esto siempre se ha llevado con orgullo [hasta la llegada del trap, que ha cambiado todo respecto a este respecto].
El Sol no es el centro de nada
Las teorías científicas constituyen la forma que tenemos de entender el mundo y, en ocasiones, son relativas a nuestros intereses o a nuestra capacidad para entenderlas. Prueba de ello es la disputa respecto al heliocentrismo y geocentrismo, es decir, la discusión sobre qué está en el centro de qué. Las respuestas que se dan al respecto nos permiten entender los sesgos científicos y culturales de los que somos presos y reflexionar sobre ellos nos hace ver hasta qué punto son ciertas determinadas teorías.
En cualquier libro de texto moderno se encontrará el Sol en el centro de un sistema que por ello lleva su nombre, alrededor del cual giran todos los planetas con órbitas elípticas. Los geocentristas, sin embargo, defendían que la Tierra estaba en el centro del sistema y que todo giraba a su alrededor. ¿Se equivocaban realmente?
