febrero 10, 2019 0 Por Alberto Buscató Vázquez

Los pensadores malditos

Si hacemos memoria de nuestros exiguos conocimientos de filosofía, de esas viejas clases que dimos en el instituto, recordaremos la figura del sofista como la de un trilero: manipuladores, demagogos, mentirosos, prestidigitadores mentales capaces de convencerte de una idea y la contraria a cambio de cuatro monedas. A ellos se oponen las figuras de Platón Aristóteles, como sabios inmaculados con fuertes convicciones morales. Intachables. Pero, ¿qué hay de verdad en esta imagen? Es más, ¿por qué? ¿De dónde viene esta minusvaloración del sofista y qué intereses hay detrás? Vamos a ello.

febrero 6, 2019 0 Por Alberto Buscató Vázquez

Memorias de Guatemala

Me he adentrado andando cien kilómetros en la selva en busca de ciudades mayas perdidas, he escalado tres volcanes, dos de ellos en activo, he dormido en medio de dos manglares, me he tumbado a descansar en el auténtico paraíso (en dos ocasiones), me bañé en dos océanos distintos, uno de arena negra y aguas enfurecidas, otro tranquilo y de agua dulce; y he estado en poblados y aldeas de varias etnias originales distintas

enero 27, 2019 2 Por Alberto Buscató Vázquez

Venezuela, hipocresía y oportunismo

Los últimos acontecimientos ocurridos en Venezuela, especialmente las reacciones a estos, muestran claramente una tesis que he defendido ya en otro artículo: la utilización de falsos debates para defender el propio interés. Bajo la defensa de los derechos humanos, la democracia y la libertad, se está defendiendo el interés personal, convirtiendo una situación trágica en un campo de batalla donde unos y otros luchan por establecer sus ideas. Estas pueden ser más o menos legítimas, pero no es el tema de este artículo. Lo que quiero mostrar es cómo lo que está ocurriendo en Venezuela es un conflicto entre ideas y valores muy alejados de la defensa del bienestar social.

enero 20, 2019 0 Por Alberto Buscató Vázquez

Pequeñas grandes historias

Hay historias que requieren un libro entero para ser contadas. O una trilogía. A  otras les basta con una canción o un par de versos. Algunas opiniones solo pueden ser expresadas en toscos ejemplares de contenido sesudo. Otras caben en un tweet… Pero hay veces en las que una gran historia, de esas que requieren años para desarrollarse, se puede contar con unas pocas palabras. En esas historias, a medio camino entre la magia y la narrativa, merece la pena detenerse, porque nos muestran la grandeza de los pequeños gestos que, pasándonos desapercibidos en muchas ocasiones, pueden ser la pequeña puerta por la que asomarnos a realidades u opiniones puras. Pero, para eso, hay que saber mirar.

enero 13, 2019 0 Por Alberto Buscató Vázquez

¿Un chiste? No, gracias

Son poco más de las siete y media de la tarde cuando llaman a la puerta de mi habitación. Uno de mis compañeros de piso me invita a unirme a ellos a echar una partida a la consola de turno: Halo time? A veces me sumo, más por pasar un rato con ellos que por el interés en la partida, pero cada vez me cuesta más. No porque los videojuegos hayan dejado de gustarme, sino porque cada vez los veo menos con los ojos del niño inocente que siempre he sido. Sorry, still have to write something.

Vivimos inmersos en la cultura del entretenimiento …

diciembre 16, 2018 0 Por Alberto Buscató Vázquez

Cinco falsas ideas de nuestra cultura

¿Cuántos continentes hay? ¿Cuántos colores? ¿En qué época histórica estamos? ¿Estás seguro? Las diferencias culturales son tan marcadas que afectan incluso a las ideas más básicas del día a día. Las onomatopeyas que usamos, el concepto de país o el de continente, los colores que vemos o la división de la historia son artefactos humanos que estructuran la realidad, explicándola de una forma determinada. Siendo, quizás, poco más que anécdotas, nos hacen ver cómo la cultura es una forma (entre tantas otras) de entender el mundo. Cada una de estas formas tiene ventajas e inconvenientes, pero es importante entender cada cultura bajo sus propios conceptos. Veamos algunas de estas ideas.

diciembre 11, 2018 0 Por Alberto Buscató Vázquez

Parte VII: El desierto del Thar

No sé qué hora sería. Llevábamos ya un buen rato durmiendo, eso seguro. Nos despertamos con los ladridos de más de una docena de perros que, a nuestro alrededor, aullaban y ladraban como locos. Estaban hambrientos. Los aullidos atraían a más perros, mientras el guía los espantaba con un palo sin levantarse de la cama por el frío y la pereza. Me tranquilizó verle así, pues no debía de considerarlos una gran amenaza. Menos mal que éramos cuatro adultos, un niño y sendos camellos, porque si no nos habrían comido… Si llego a estar solo, me comen. Sin duda… Menos mal que no me adentré solo en el desierto, porque no habría salido de él. Eso sí, a esta hora las estrellas, incluyendo la vía láctea, se veían de maravilla.

diciembre 9, 2018 0 Por Alberto Buscató Vázquez

Parte VI: Rajastán, hogar de maharajás y maharajinas

Historias del Rajastán: El sati, o sacrificio de las viudas, es un ritual por el cual la mujer (viva) de un hombre fallecido se arrojaba a las llamas de la cremación de este, para morir con él. Normalmente, ingerían drogas para soportar el dolor y facilitarles tomar la decisión y, en ocasiones, se dice que la droga servía para obligarla a cometer el suicidio. Era propio del Rajastán, que siempre ha sido tierra de guerreros, cuyas muertes eran por ello frecuentes.

diciembre 9, 2018 0 Por Alberto Buscató Vázquez

Parte V: Kolkata, la ciudad de la alegría

Un hombre afeita a otro a navaja en la calle, sentados sobre sendos taburetes de madera; otro va sin camiseta, con una toalla al cuello y una pastilla de jabón en la mano para ducharse en la fuente más cercana; un tercero se lava los dientes en medio de la carretera, escupiendo la espuma en una boca de alcantarilla; más allá, una mujer lava la ropa con ayuda de un pequeño barreño, frotando los saris contra el asfalto, mientras que otra friega los cacharros de la cena de ayer, para usarlos en el desayuno. Los tenderos empiezan a colocar el género a la vista, los que no llevan ya varias horas sirviendo tés o zumos de azúcar o fruta variada. Uno de ellos pela granadas una a una echando los granos en un gran barreño a sus pies, otro espera tranquilamente con un machete de gran tamaño al lado de un bloque de hielo de unos dos metros de largo, dos de ancho y unos treinta centímetros de alto a que alguien le pida un par de kilos para refrescar cualquier cosa, los carniceros (árabes) hacen volar los cuchillos con destreza y el aire de las inmediaciones del bazar se impregna de un olor a óxido denso y penetrante. Kolkata despierta.